Jiménez y Lumbreras triunfaron en Fitero

El novillero de Alfaro Fabio Jiménez, con el novillo 'Capitán', de Carlos Lumbreras/CARMELO BETOLAZA
El novillero de Alfaro Fabio Jiménez, con el novillo 'Capitán', de Carlos Lumbreras / CARMELO BETOLAZA

Enorme seriedad del joven novillero alfareño y muy serio lote del ganadero de Lardero

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

La coqueta plaza de Fitero vivió ayer un pequeño pero emocionante capítulo en la historia taurina de La Rioja, ya que por vez primera en muchos años se citaron en un festejo de luces un diestro y una ganadería riojana, en este caso el novillero de Alfaro Fabio Jiménez, que lidió dos astados de la ganadería de Álvaro y Pablo Lumbreras, que pasta en la finca Río Bravo, de Villamediana. Fabio llevó un buen número de seguidores al coso navarro, ahondó en las buenas impresiones que ofreció en su presentación en La Rioja el pasado 16 de agosto y, además, fue capaz de cortar una oreja de peso ante el novillo más complejo de la corrida, el lidiado en cuarto lugar.

La novillada fue muy interesante en todos los sentidos, tanto por la seriedad de los cuatro ejemplares como por la diversidad de su comportamiento. El mejor astado fue el lidiado en tercer lugar por el 'Niño de las Monjas', el único del encaste 'santacoloma' puesto que el resto fueron de origen Núñez. El novillero valenciano, muy decidido y valiente toda la tarde, le cortó una oreja tras una faena en la que logró los mejores instantes con la mano derecha. El primero tuvo una gran embestida por el pitón derecho, y casta a raudales. La novillada toda, además, desarrolló mucha fijeza.

Fabio Jiménez tuvo dos novillos muy diferentes. El primero de ellos, 'Capitán', fue el ejemplar más plano del envío: humilló pero careció de emoción. Fabio lo entendió aunque no era nada fácil llegar a los tendidos porque el astado tenía una clara tendencia a abrirse hacia afuera a la salida de cada muletazo.

Cortó una oreja de mérito y la consiguió en el cuarto, el más serio del festejo y el más complicado porque desarrolló genio y sufrió una lidia muy mala por parte de la cuadrilla con demasiados capotazos en distintos tercios de la plaza para colocar al toro en banderillas.

No era fácil someterlo y supuso una prueba interior para el propio torero, que tiró de amor propio, de recursos y de seguridad para imponerse en una lidia basada en el pitón derecho, el más potable del animal. Fabio, sin vender nada y con mucho aplomo, fue poco a poco macerando la embestida pisando un terreno complejo y sorteando la tarascada del novillo especialmente en los primeros lances de cada serie.

Buena tarde del joven diestro alfareño que volvió a caminar por la senda de la seguridad y entereza que demostró en la feria de su ciudad.