El miembro de La Manada dice en el juicio que el robo de las gafas fue una «gilipollez»

C. CUERDO

SEVILLA. Con un «estoy muy arrepentido, fue una gilipollez, y más aún con todo lo que me precedía», Ángel Boza, miembro de La Manada, cerró el juicio por el robo con violencia de unas gafas de sol que le puede costar otros cuatro años de cárcel, que se sumarían a la pena por el abuso sexual cometido con su grupo de amigos en Pamplona. Durante la vista oral, el joven reconoció que sustrajo las gafas, pero en todo momento negó haber recibido el alto de los vigilantes de seguridad. Es más, su abogado apuntó que los agentes empezaron a seguirle porque le reconocieron como uno de los implicados en el caso de los sanfermines. Boza fue detenido el pasado 1 de agosto, poco más de un mes después de quedar en libertad.

 

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