SIN MIEDO A VOLAR

SIN MIEDO A VOLAR

JONÁS SAINZ - CRÍTICA DE TEATRO

No hay dos niños iguales como no hay dos pájaros que dibujen el mismo vuelo. Todos tienen su propio rumbo, su manera de batir las alas, una sonrisa única y una inigualable forma de trinar. Tratar de meterlos en la misma jaula es una triste y pesada costumbre social: enseñarles a hacer las mismas cosas de una misma manera, seguir las rutas ya trazadas, no pensar por su cuenta, escudarse en la bandada y despreciar al que cuestiona las reglas volando a su aire. Suele funcionar. Cuando surge un Juan Salvador Gaviota que rompe la formación y se lanza en picado contra las imposiciones, la bandada lo desprecia e intenta cortarle las alas. Pero, aunque el plomo les acecha, es hermoso verlos surcar los caminos de las nubes. Su lugar es el viento y su camino, volar.

La compañía Peloponeso Teatro, junto con la también riojana Mon Teatro, ha echado a volar 'Los cuervos no se peinan', una hermosa fábula de la dramaturga mexicana Maribel Carrasco que expone de forma teatral y poética, pero muy franca y didáctica, la problemática del acoso infantil. Su montaje aborda abiertamente el valor que hay que tener para ser uno mismo cuando los demás te encuentran diferente.

Una mujer, la mujer del sombrero rojo, sueña con tener un bebé, pero termina adoptando un polluelo huérfano. Con exceso de celo, primero intenta protegerlo del exterior e incluso de su propia naturaleza, hasta que el pajarillo crece y quiere ser un niño normal, ir al colegio y tener amigos. El problema no está en que en realidad sea un pequeño cuervo, sino en que los niños supuestamente normales son muy poco humanos.

El mayor acierto del montaje es tratar al público infantil como público inteligente, capaz de ver con ojos críticos un drama cuya realidad quizás conozcan demasiado bien. La obra tiene suficiente vigencia argumental y la puesta en escena de Gemma Viguera es visualmente tan expresiva, tan cuidada en todo detalle, desde la escenografía a la música, que puede arriesgarse a no caer en el entretenimiento trivial y apostar por la poesía y la reivindicación. Begoña González Hidalgo y César Novalgos hacen un delicioso trabajo combinando diversas técnicas interpretativas en distintos personajes y fases de la función. Convierten una historia dura en lección amable.

Como su pequeño cuervo, también ellos han superado el temor a volar para mostrar que solo el que tiene miedo puede ser valiente.

 

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