MANOLO GARCÍA INCENDIA EL PALACIO

Un momento del concierto de Manolo García en Riojaforum. :: Díaz uriel/
Un momento del concierto de Manolo García en Riojaforum. :: Díaz uriel

DIEGO MARÍN A. CRÍTICA MUSICAL

Hay un anuncio publicitario ahora que reivindica los nombres comunes, ejemplificado en artistas como Macarena García y Pablo López, frente a los pseudónimos, otorgando personalidad y veracidad a quien presume de ellos. A esa nómina podría unirse perfectamente, como padre, Manolo García, un tipo cotidiano, que, de hecho, se subió al escenario del auditorio de Riojaforum desde el patio de butacas, que de alguna manera lleva plantando cara muchos años a otros artistas artificiales como Chayanne, Shakira, Lady Gaga, Chenoa, Malú, Rihanna, Beyoncé...

Manolo García vino a Logroño para presentar su nuevo disco, 'Geometría del rayo', en medio de la lluvia torrencial que azotó La Rioja en la tarde del viernes, como si fuera una puesta en escena del concierto. El recinto tenía todas las entradas vendidas y un público adulto ansioso, visiblemente animado. Él apareció desde la parte de atrás de la grada, recorriendo el pasillo como un boxeador, jaleado por el público, dándose un motivador baño de masas, como si fuera, también, un actor en la alfombra roja o un futbolista entrando a un estadio. Sin embargo, la primera canción no fue intensa, fue 'El frío de la noche' interpretada en solitario, sólo con una guitarra, sentado en el borde del escenario. Después llegó la apoteosis, un éxtasis de casi tres horas.

Manolo García incendió el palacio de congresos de La Rioja con un directo poderoso, demostrando una energía desbordante, una conexión con el público que parece natural, un dominio de la situación exultante. En uno de los momentos en los que el músico recorrió los pasillos del patio de butacas para cantar entre los espectadores un hombre se arrodilló como para pedirle matrimonio y le besó la mano en señal de respeto y admiración, en otra ocasión una mujer le regaló una planta con su maceta y en otra en que se acercó a un niño en la primera fila, este le entregó un dibujo. Es difícil recordar un ambiente tan animado pero formal en Riojaforum, quizá en el concierto de M-Clan, pero Manolo García juega en otra división. Quizá sólo cabe reprocharle que la primera de las tres camisas que vistió durante el concierto era, cuando menos, llamativa. Lució una en cada bis, como Morrisey, desprendiéndose de ellas empapadas de sudor.

Cuando después de una hora y media de actuación había interpretado ya buena parte de las nuevas canciones de 'Geometría del rayo' empezó a sazonar el repertorio con algunos temas clásicos. El primero fue una versión un tanto 'dub' a veces, 'psicodélica' otras, de 'A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando'. Y es que Manolo García demostró ayer más rock and rollo del que algunos otros que se llaman rockeros tienen. Después se escuchó 'Prefiero el trapecio' y, como colofón final, después de tres reapariciones sobre el escenario, 'Pájaros de barro'. También hubo algunas palabras. Unas dedicadas al público que no para de grabar con el teléfono: «Mira, siente, disfruta, no vivas de las pantallas». Otra, sobre el cambio de gobierno: «Si lo de antes, según ellos, estaba tan bien, que lo que venga esté mejor». Y otras como 'leit motiv' vital, pues, al fin y al cabo, momentos como el concierto de Manolo García son un oasis en el desierto: «Hay que ser feliz... un rato al día».

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