MALAMENTE

Malú, durante su concierto del viernes. :: fernando díaz
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Malú, durante su concierto del viernes. :: fernando díaz

JONÁS SAINZ - MÚSICA

Malamente, que diría Rosalía. Mu mal, mu mal, mu mal. El concierto de Malú la noche del viernes en Actual no solo era inapropiado para un festival que se tiene por Escenario de Culturas Contemporáneas, sino que además fue objetivamente bastante deficiente. Lo primero es opinión personal, lo reconozco; lo segundo simplemente es un hecho: pese al enorme respaldo técnico del megashow 'Oxígeno', la cantante madrileña puso más empeño en hacer alardes de potencia vocal y arrebato temperamental que de afinación, y sonó a gritos, excesiva y hasta descontrolada en el epicentro de un huracán que la mesa de sonido trató de enmascarar con un volumen aullador. Aunque a sus muchos fans incondicionales poco los importe nada de esto, lo cierto es que Malú, anunciada como una de las dos estrellas del programa, junto con Vetusta Morla, acabó estrellándose en el Palacio de Deportes de Logroño. Ni siquiera lo llenó. Qué decepción para esas chicas acampadas a las puertas durante una gélida jornada para poder pillar sitio comprobar que incluso el presidente del Gobierno, su consejera y su director podrían haber llegado a primera fila de pista sin necesidad de escolta y bailar holgadamente. Y, si una de las artistas más populares de la música española desde hace veinte años, superventas también en América Latina y bendecida por el mercado comercial y la fama de televisión, no deja sin billetes un pabellón para menos de cinco mil personas, es que alguien está haciendo algo mal. Mu mal, mu mal, mu mal. Con el discutible criterio de que todo cabe en un Actual ecléctico, lo mismo podía haber tocado en Logroño Camela, que esa misma noche sí arrasó en la Aldea. Malamente.

Si hubo una buena actuación en el Palacio fue la de ELE. Antes, el riojano Jorge García abrió la velada ante su público cercano y cumplió con brevedad el difícil papel de ocupar un enorme escenario preparado para la maquinaria posterior. Esto no intimidó a la madrileña Elena Iturrieta, que se fue haciendo con el público a medida que iba aumentando. También ella se creció al piano, arropada por su excelente coro gospel (Gospel Factory), y demostró su preciosa voz y su buen gusto por hacer soul, blues, folk americano y rithm & blues con una sorprendente mezcla de elegancia y fuerza, que hace que su música sea tan melancólica como vitalista. A las composiciones propias de sus discos 'Summer rain' y ''What night hides' añadió una preciosa versión al piano de 'Wish you were here'. Con eso está todo dicho. Yo deseé que durara más tiempo esa música sanadora, pero la gente ya solo quería ver a su estrella.

Y el momento esperado llegó quince minutos antes de las once, en horario todavía infantil. Estalló al fin Malú con una puesta en escena arrolladora: un triángulo casi divino dominando el espacio, mil luces alrededor y un vídeo sacado del álbum de fotos de la artista, de niña a mujer, hasta caer al agua y salir a pleno pulmón a respirar 'Oxígeno' y a que el ventilador hiciese ondear su melena. Otros nueve músicos la secundaban: tres guitarras, piano, teclados, batería y percusiones varias, bajo, saxo, trompeta, travesera... Por no hablar del despliegue técnico, operadores de cámara incluidos para proyectarla en dos pantallas gigantes, y los miembros del equipo de sonido, visiblemente irritados con una acústica que no lograron modular.

El repertorio, de principio a fin, siguió el guión de la macrogira, sucediéndose temas del último álbum y éxitos, intercalando momentos de arrebato eléctrico con otros acústicos, los más aflamencados, y pasajes de versiones al piano. 'Lejos de ti', 'Me fui' y 'Contradicción' para abrir boca y hacer cantar a la audiencia desde el inicio. 'Deshazte de mí', 'Cenizas' y 'Desprevenida', ya completamente coreada por los fans. En 'Ciudad de papel', aupada a un vesubio de fuego y decibelios, y 'Encadenada a ti' hizo un primer cambio de vestuario y en 'Todos los secretos' el ambiente se redujo a una cierta intimidad flamenca. Inevitablemente Alejandro Sanz asomó en un vídeo y 'Devuélveme la vida' fue ya todo un delirio romántico. Amores, desamores y raudales de pasión se fueron sucediendo en las arrasadoras historias de 'Toda' Malú, seguida de 'Que nadie calle tu verdad' y 'Ahora tú'. 'Invisible', de nuevo en versión piano, fue aproximando el final, que traería temas como su primer hit, 'Aprendiz', en formato suave, y 'Como una flor', ya a todo trapo.

Después de casi dos horas, el público se fue a casa feliz. Y algo más sordos. Yo marché silbando una de Pink Floyd. Malamente.

 

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