«Hay dos millones y medio de húngaros manipulados»

László Krasznahorkai, en una imagen de archivo./WIKIPEDIA
László Krasznahorkai, en una imagen de archivo. / WIKIPEDIA

El autor de 'Tango satánico' y 'Melancolía de la existencia' defiende que los escritores deben «filtrar la realidad»

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

László Krasznahorkai (Gyula, 1954) desmiente su leyenda de prosista oscuro, opresivo y exigente. «Tengo lectores que han sobrevivido a mis libros», bromea. Eterno candidato al Nobel, una de las grandes voces de la literatura centroeuropea, el escritor visita España y con su discurso abierto e intelectual demuestra que Hungría no es un país homogéneo detrás de su autoritario presidente, Viktor Orban, sino un lugar donde el pensamiento libre se mantiene en pie gracias a figuras como él.

«Hay dos millones y medio de húngaros que sostienen al Gobierno. No son peores que los demás húngaros, pero están manipulados. Estos dos millones y medio de votantes nos están empujando a la falta de futuro, nos arrastran con ellos», asegura el autor de obras como 'Tango satánico', 'Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río' y 'Melancolía de la existencia', publicadas por Acantilado, como el resto de su bibliografía. «Pero en cualquier caso», prosigue, «no soy un pesimista ni tengo una visión deprimente. Cuando el futuro es tan incierto como el actual, llega precisamente el momento de hablar de la ilusión y la esperanza».

Krasznahorkai rechaza que los escritores deban tener «una labor social». «El escritor sólo tiene deberes consigo mismo y es algo que debería extenderse al resto de las profesiones», opina. Sin embargo, continúa, «en este mundo en el que todos creemos saber de todo y disponemos de tanta información, la realidad debe ser filtrada por un escritor o por un poeta. Si alguien pudiera describir la realidad tal como es, los demás le diríamos: 'Te has pasado, esto es demasiado'. Estamos redactando el epitafio de la cultura de la que hemos formado parte», continúa el autor húngaro.

Víctima del régimen comunista que padeció Hungría desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, Krasznahorkai recuerda que fue detenido e interrogado por la policía política en 1986. «Me decían que yo hacía política y yo les respondía que no, que yo no hacía política escribiendo. 'Pero a usted no le gusta nuestro sistema'. 'Ah, bueno, eso es otra cosa', les respondí», recuerda ahora el ganador, entre otros prestigiosos galardones, del Man Booker International 2015.

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