La educación feminista de los hombres también pasa por la literatura

La educación feminista de los hombres también pasa por la literatura
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Escritores como Ginés Sánchez, Antonio Mercero o Juan Vilches convierten a mujeres en las protagonistas de sus nuevas novelas

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

¿Quién habló de apropiación cultural? En tiempos del #MeToo, los escritores también se ponen en la piel de las mujeres para contar historias que hasta ahora parecían vedadas. Machismo, micromachismos o feminismo son conceptos que encuentran su propio punto de vista entre los autores masculinos, que, asesorados por las mujeres que tienen más cerca para dar verosimilitud a sus historias, se atreven a salir de este armario de género para aportar su punto de vista al debate sobre la igualdad. Varias obras escritas por hombres con protagonistas mujeres coinciden este otoño en las librerías.

«Es bueno que los hombres estemos perdidos. Nos estamos reeducando porque teníamos asumidas muchas cosas que no son como pensábamos», cuenta Ginés Sánchez (Murcia, 1967), que publica 'Mujeres en la oscuridad' (Tusquets), el retrato de tres féminas de diferentes edades y condición social que emprenden un viaje a Ámsterdam. Una de ellas, Julia, catedrática universitaria, se siente atraída por los muchachos jóvenes. Otra, Miranda, es una prostituta de lujo. Estefanía, la tercera, es una veinteañera que aún cree en el amor romántico.

«Para un hombre, escribir desde la perspectiva de las mujeres es una manera de soltarse», cuenta el autor de obras como 'Los gatos pardos', 'Lobisón' o 'Entre los vivos'. Él ha querido dibujar a tres mujeres fuertes que sirven, a la vez, para que los hombres se miren en el espejo. «Quiero hacer un cambio de perspectiva y denunciar los micromachismos, pensar, por ejemplo, que un piropo 'en el fondo a ella le gusta'. Igual que cuando decimos el tópico ese de: 'Las mujeres son así'. ¿Qué sabemos nosotros sobre cómo son las mujeres?. Además, van cambiando con el tiempo, no son iguales a los 20 que a los 40 años. Son clichés que tenemos que cambiar y todos, mujeres y hombres, debemos participar en ese debate», resume Sánchez, que no es la primera vez que se mete en la cabeza de las mujeres. Según recuerda, de los diez personajes principales de sus novelas, la mitad han sido del sexo femenino..

El periodista y guionista Antonio Mercero (Madrid, 1969) le da incluso otra vuelta de tuerca a esta reflexión masculina del feminismo en 'El caso de las japonesas muertas' (Alfaguara), la segunda novela, tras 'El final del hombre', de la inspectora transexual Sofía Luna, que se enfrenta al machismo de sus compañeros policías. «El machismo está en nuestro hueso, el hombre ha sido educado en una visión machista que se observa en todos los lugares, pero de la que los 'machistas cultos' se van desprendiendo poco a poco. En cualquier caso, los hombres estamos desorientados», afirma Mercero. «Ahora que el movimiento feminista está encendido, la voz masculina es todavía más importante para que el feminismo no sea unidireccional. No es una buena estrategia dejar la voz sólo en las mujeres, la igualdad es una cuestión de todos», apunta.

Mercero se inspira para la protagonista de su novela en la historia de un alto cargo de la Policía de Londres que se sometió a una operación de cambio y a su vuelta al trabajo, se vio sometida a un doble acoso, por mujer y por transexual, lo que permite al autor reflexionar sobre la tolerancia, «la capacidad de entener algo que uno no entiende y aceptarlo». Tras conocer a la mujer en la que se inspira y tras entrar en contacto con los colectivos transexuales, Mercero cree que los miembros de este grupo afrontan dos grandes problemas: la dificultad para insertarse en el mercado laboral y el rechazo de una parte de la sociedad, que llega en ocasiones hasta la agresión física. Y para contar las nuevas realidades sociales, nada mejor que la novela policiaca, «un envoltorio muy apropiado», cree Mercero, que también ha introducido una trama sobre las personas asexuales, otro colectivo que afronta sus propios problemas.

Cinco décadas atrás viaja Juan Vilches (Alcalá de Henares, 1959) para contar en 'Berta y las estrellas' (Ediciones B) la historia de una pionera, Berta Hornillos, la única mujer que participó, en los años 60, en el lanzamiento del primer cohete español. «Hace 50 años, los hombres no estábamos capacitados para meternos en la piel de las mujeres, pero ahora sí», explica Vilches, que pone como ejemplo 'El tiempo de las mujeres', de Ignacio Martínez de Pisón, una gran novela femenina escrita por un hombre. Cree Vilches que en la última década se ha avanzado mucho, sobre todo si se compara con la época en la que transcurre su novela. «Entonces, las ideas sobre feminismo que triunfaban en Europa aquí se desconocían por completo y las mujeres españolas tenían que pedir permiso a los hombres para casi todo. Mi protagonista no podía abandonar la casa de sus padres hasta los 25 años si no se casaba o se metía monja porque se creía que si las mujeres abandonaban el hogar a esa edad, se irían a ejercer la prostitución», asegura Vilches, que también cree que los hombres «se han reeducado».

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