José Manuel Fandiño relata hoy en el Ateneo 'la rebelión nicaragüense'

Después de treinta años en el país centroamericano, el riojano habla en Logroño sobre la represión: «El gobierno de Ortega solo entiende de balas»

J. SAINZ

logroño. «En Nicaragua lo que al principio fue una protesta social se convirtió a partir del 18 de abril, cuando la policía y los paramilitares empiezan a asesinar estudiantes, en la rebelión de un pueblo harto de corrupción, de abuso de poder y de falta de libertades públicas».

Ante el agravamiento de la situación interna, el pasado mes de agosto y después de 32 años viviendo en Nicaragua, el riojano José Manuel Fandiño tuvo que abandonar el país por temor a ser detenido. Hoy cuenta su experiencia en el Ateneo Riojano (a las 19.30 horas). «A partir de agravarse la represión por parte del gobierno -adelanta a este diario- yo contacté con la resistencia y abrí mi casa en Managua para convertirla en casa refugio. Acogí a una familia a la que habían intentado quemar viva y también tuve gente del campo perseguida. Yo no me habría marchado, pero temí por mi hijo [de 26 años] y decidimos venir a España. Teníamos miedo de estar en sus listas».

Fandiño es educador rural, redactor y director de la revista nicaragüense Enlace y consultor especializado en temas de educación, comunicación y desarrollo rural. Ha trabajado para diferentes organizaciones nacionales e internacionales para el desarrollo en Nicaragua y ha producido más de cien publicaciones de investigación y sistematización de experiencias de desarrollo rural.

«Viajé en 1986 para conocer la revolución sandinista y me quedé para apoyarla -recuerda-. Hoy el dolor de verla traicionada de este modo solo lo supera el dolor de ver al pueblo nicaragüense sometido al matonismo de un gobierno que lleva años machacándolo. El giro de Ortega no ha sido de la noche a la mañana».

Según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos la represión ha causado más de quinientos muertos, cuatro mil heridos, mil quinientos desaparecidos y secuestrados y más de cuatrocientos presos políticos en un país de seis millones y medio de habitantes.

«El gobierno solo sabe de balas -denuncia Fandiño-. Torturas, violaciones, abortos, asesinatos... Ortega no va a ceder jamás; es culpable de crímenes de lesa humanidad. Pero el pueblo nicaragüense no se doblega».

 

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