«Un intérprete de música antigua tiene que ser un poco historiador y bastante científico»

El músico e investigador Jordi Savall. :: efe/
El músico e investigador Jordi Savall. :: efe

El reconocido musicólogo y violagambista cierra hoy en Riojafórum (20.30) la 21 Semana de Música Antigua con un concierto que hermana Oriente y Occidente

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

Dice Jordi Savall que visitar el norte le hace feliz. «Siempre es una maravilla, tanto cultural como musicalmente, por la naturaleza, la gente... Es una gozada».

El goce será hoy recíproco en Logroño, donde el músico catalán clausura la 21 Semana de Música Antigua junto al percusionista Pedro Estevan. Lo harán a las 20.30 horas en la sala de cámara de Riojafórum, con un concierto organizado por Cultural Rioja y abierto al diálogo entre las almas de Oriente y Occidente.

-¿Este diálogo a través de la música antigua cabría también con música contemporánea?

-Sí, claro, lo que pasa es que en el Medievo es mucho más fácil porque hay una unidad del lenguaje. El lenguaje musical de la época de Alfonso X el Sabio y de las estampidas italianas es el mismo que utilizan las culturas orientales. En el Medievo hay básicamente melodía y ritmo, nada más, ni polifonía ni armonía, que aparecen a finales del siglo XIV. Por lo tanto el diálogo actual es más complicado ya que en occidente tenemos toda la tradición de polifonía, de contrapunto y de armonías muy complejas, mientras que en el mundo oriental, y especialmente en el árabe, se continúa con la misma fórmula, se trabaja sobre los maqams.

-Arguménteme por qué la música antigua es de lo más actual.

-Porque la música antigua que se está haciendo hoy en día es la recuperación de un patrimonio olvidado injustamente, y esto sorprende. Es como si de pronto descubriésemos el Partenón o las ruinas de Atenas, ante lo que diríamos: '¡Cómo es posible que esto hubiera estado escondido!'. También hay que tener en cuenta que un buen intérprete de música clásica puede hacer una gran carrera estudiando su instrumento y profundizando en su repertorio, mientras que uno de música antigua tiene además que ser un poco historiador y bastante científico. Como trabaja con técnicas y formas que no son de nuestra época hay que tener una gran creatividad para, a partir de esa información científica, crear belleza.

-Y eso es lo que hace fascinante su trabajo.

-Y fascina también al público, que descubre algo que nunca había escuchado antes. El título del concierto es 'Diálogo de las almas' porque considero que la música es la más espiritual de las artes, existe en el momento que la cantas y la tocas. Dialogamos con la música a través de lo que percibimos a través de nuestra alma, de nuestro más profundo ser espiritual. En este programa las músicas europeas, italianas e hispánicas del Medievo dialogan con las judías, turcas, armenias... y te das cuenta de que lo que nos une es mucho más de lo que nos separa.

-Usted llegó a la música primero a través de la voz (en un coro), luego del violonchelo y finalmente cayó fascinado por la viola de gamba. ¿Cree que hubiera llegado hasta aquí con otro instrumento?

-No, porque lo que me ha permitido llegar a donde estoy es que, para tocar la viola de gamba bien, tuve que pasar muchas horas en las bibliotecas investigando. Y encontrar un instrumento que me permitiera no solo tocar sino descubrir unos tesoros que se habían olvidado es un regalo del cielo, y es lo que me llevó a abandonar el violonchelo.

-La viola de gamba es un instrumento muy individualista. ¿Usted también lo es?

-El individualismo lo necesito como terapia para encontrarme a mí mismo y saber qué es lo que quiero hacer y cómo, pero en el momento que tengo las cosas claras necesito a los músicos y al público para poder transmitir.

-Ahora que habla de músicos, supongo que actuar en Logroño con Pedro Estevan es como hacerlo con un hermano.

-Son más de cuarenta años tocando juntos, y eso es una maravilla. No necesitas las palabras, porque aunque tengas ideas diferentes siempre comunicas con el corazón.

-Dice que como músico solo puede interpretar bien aquello que le gusta. Dígame, ¿qué no interpretaría nunca?

-Para transmitir toda la belleza, la emoción y riqueza de una composición tienes que ser capaz de comprenderla y asumirla; es casi como adoptar un hijo. Por ejemplo, yo he interpretado muy poco a Gesualdo y no discuto su calidad ni su belleza, pero me produce desasosiego porque siento detrás al personaje odioso, a un asesino, y no me siento a gusto interpretando su música.

-En usted prima el interés por rescatar tradiciones musicales recónditas o casi olvidadas. ¿En estos momentos en qué sonidos o tradiciones indaga?

-Estoy con un proyecto sobre 'La ruta de los esclavos' y trabajo sobre el territorio del Caribe, sobre las músicas de Cuba, Haití, Puerto Rico... y de Norteamérica. Intento entender e investigar las músicas que nos han dejado los descendientes de quienes llegaron allí como esclavos. Creo que una de las funciones de la música es recordarnos la Historia para que podamos entender lo que nos ha pasado.