Ingeniero de caminos, canales y fotos

Amontonando cascajo para construir un puente y calle Tenerías, junto al Ebro Chiquito./Miguel Herreros
Amontonando cascajo para construir un puente y calle Tenerías, junto al Ebro Chiquito. / Miguel Herreros

El Museo de La Rioja muestra la colección fotográfica inédita de principios del siglo XX del ingeniero Jorge Palomo Durán | Natural de Madrid y afincado en Logroño, sus fotografías son un valioso y hermoso documento de estampas, tradiciones y trabajos de hace cien años

J. Sainz
J. SAINZLogroño

Nuevas fotos antiguas. Todo un descubrimiento la colección fotográfica de 'Jorge Palomo Durán. Ingeniero de caminos, canales y puertos' que el Museo de La Rioja expone hasta septiembre. Fotos de obras de puentes sobre el Ebro y carreteras a comienzos del siglo XX, fotos de trabajo de campo en valles y montañas, fotos de ingeniería pero también de faenas populares, de labores en Fundiciones Marrodán, de paseos por el Espolón, fiestas bernabeas y charlotadas en la Manzanera, fotos familiares en Viana, de maniobras militares en la Fombera, de coches de época, de ases de la aviación, de globos aerostáticos en la playa del Ebro... La mayoría, estampas de un Logroño de hace cien años que dejan ver tímidamente los pilares de su propia memoria, hoy anegada bajo toneladas de asfalto y hormigón.

Al mismo tiempo nueva y antigua, esta exposición de sorprendente interés estético y documental es solo una muestra de un importante patrimonio recuperado por azar, como cuentan sus comisarios, José Manuel Ramírez y Ángel Antonio Santolaya: «El hallazgo fortuito de dos cajas de madera, cada una de ellas con mil negativos estereoscópicos de cristal, y una nutrida partida de positivos, también de cristal, en sus soportes originales de calamita sería el comienzo de una aventura apasionante». La aventura de descubrir a Jorge Palomo Durán y su asombroso legado.

Gracias a dos de sus nietos, Ramírez y Santolaya localizaron «unas cuantas cajas más hasta completar la suma de unas cuatro mil instantáneas» de las seis o siete mil que calculan que pudo realizar a lo largo de su vida este ingeniero y, más que aficionado a la fotografía, «uno de los más brillantes en el panorama nacional» y «el que mejor ha sabido interpretar el pulso de Logroño».

Nacido en Madrid en 1885 en una familia acomodada, Jorge Palomo Durán fue un intelectual que se decantó profesionalmente por la ingeniería y cuyo trabajo le llevaría por Salamanca, Palencia, León, Valladolid, Ávila y Burgos hasta llegar a Logroño hacia 1910, donde se casa y se establece con María del Carmen Cadarso García de Jalón. Tuvieron siete hijas, vivieron en un chalet en Duquesa de la Victoria 47 (que sería derribado en 1970) y frecuentaban una finca familiar en Viana.

Siempre con su cámara a mano, se encargó de numerosas obras, desde la construcción del puente entre Haro y Labastida hasta tramos de la carretera de las Viniegras, pasando por el arreglo del logroñés Puente de Hierro. Y no solo en La Rioja; el golpe de 1936 y la guerra le sorprendieron en Melilla, donde había sido nombrado director del puerto. Fue acusado de masón, detenido, encarcelado y posteriormente liberado, tras lo que la familia se estableció en Granada.

«Pero Jorge Palomo Durán -cuen- tan- nunca podría sobreponerse ya del atropello que cometieron con él. Aquejado de serios problemas de salud, apesadumbrado y melancólico se trasladaba a su residencia logroñesa, donde fallecía de un infarto el 6 de agosto de 1942 a los 57 años de edad». Sus maravillosas fotografías aún tendrían que esperar muchos años hasta volver a la luz.