Un icono de poder en el centro de Nalda

Los autores, Ignacio Gil-Díez e Inmaculada Cerrillo. /Jonathan Herreros
Los autores, Ignacio Gil-Díez e Inmaculada Cerrillo. / Jonathan Herreros

Un libro reconstruye la historia de la imponente Casa Grande o de Viña Palacio | La obra, escrita por Inmaculada Cerrillo e Ignacio Gíl-Díez, dibuja este palacete como un símbolo del poderío de la familia Osma y del lujo que les rodeaba

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

La casa de los Osma (popularmente conocida como la 'Casa Grande') ha representado un símbolo de poder y ostentación en pleno corazón de Nalda, frente a la céntrica plaza de la Tela. Esta impresionante casa-palacio, de cinco alturas y arquitectura academicista, encierra una profusa historia ligada al lujo y a la aristocracia, en la que han buceado los doctores en Historia del Arte Inmaculada Cerrillo Rubio e Ignacio Gil-Díez Usandizaga.

Cerrillo y Gil-Díez, profesores de la UR, han investigado el trasfondo de este soberbio edificio naldense, que en la actualidad está sometiéndose a una rehabilitación integral para acoger la nueva casa consistorial del municipio de Nalda e Islallana. Los autores acaban de presentar 'La Casa Grande de Nalda. La Casa de Viña Palacio y la Familia Osma', el libro promovido por el Ayuntamiento de Nalda y que recoge las investigaciones que han llevado a cabo en el IER y en los archivos históricos de Nalda y La Rioja, así como en el Nacional y en fondos documentales de Perú. El volumen repasa la trayectoria de la saga que mandó construir en las postrimerías del siglo XIX este icono de la localidad y dota de significado a las paredes que pronto albergarán la casa de todos los naldenses.

En el último tercio del siglo XIX, Nalda era una población de tamaño relativamente modesto (con unos 1.600 habitantes), en relación a otros municipios de lo que luego sería La Rioja. En ese ambiente rural, los Osma Scull (una rama de los Osma, una de las familias riojanas más poderosas del XIX) erigieron un palacete que respondía a los mismos gustos estéticos que sus edificios coetáneos en Logroño o en Madrid. «La vida que pretendían llevar allí chocaba mucho en el pueblo, ya que se trata de una casa para recibir y socializar», comenta Cerrillo. No en vano, los Osma Scull pertenecían a una suerte de alta hidalguía en declive.

La saga

Gaspar de Osma y Ramírez de Arellano era hijo de Gaspar Osma Tricio (oriundo de Nalda y luego oidor de la Audiencia de Lima, en Perú) y Josefa Ramírez de Arellano Baquijano (de familia noble y descendiente de los llamados condes de Aguilar). Nacido en la capital peruana en 1815, tuvo una brillante carrera como militar en el cuerpo de artilleros del Ejército. Estuvo destinado en Sevilla, Puerto Rico y La Habana, donde conoció a Cecilia Scull Audouin, con la que se casó y tuvo cuatro vástagos.

«En el imaginario de los Osma siempre estuvo el pueblo deNalda y la casa» Ignacio Gil-Díez | autor

«La vida que pretendían llevar allí chocaba mucho en la localidad, ya que era una vivienda para socializar» Inmaculada Cerrillo | Autora

El matrimonio heredó un gran patrimonio, con el que se permitieron levantar una imponente casa-palacio en el pueblo de origen de la familia Osma. «En su imaginario siempre estuvo el pueblo y la casa», señala Gil-Díez. Ellos la conocían como la Casa de Viña Palacio.

En 1871 José Domingo de Osma y Ramírez de Arellano (conde de Vistaflorida) compró a una familia de Álava una finca en el centro de la localidad del valle del Iregua para que su hermano Gaspar dispusiera de un palacete en el lugar de sus raíces.

Un inmueble imponente y de gustos refinados

La Casa Grande o de Viña Palacio constituye todo un testimonio de poderío en la época. Su misma ubicación, presidiendo la plaza del pueblo, da fe de ello. También sus imponentes hechuras. «Vista desde el exterior, parece un edificio de viviendas; pero se trata de un palacete individual, uno de los más grandes levantados en aquel tiempo», indican los autores del volumen, publicado por Editorial Siníndice. En opinión de ambos estudiosos, destaca como una de las principales singularidades de la vivienda que dispusiera de un zaguán que preservaba las estancias más privadas de la casa. «Éste abría a un salón principal, una sala de fumar, un comedor y hasta una máquina de hacer gimnasia», se enumera en el libro, lo que da una idea de las pretensiones del inmueble y de los gustos refinados de sus moradores. De la pujanza de esta saga habla también que la vivienda tuviera cuatro chimeneas, que aún se conservan. «Simbolizaban un estatus social porque la gente entonces tenían hogar en las casas», apuntan.

Tras pasar por Madrid, Valencia y Sevilla, Cecilia Scull falleció en Puerto Real (Cádiz) en 1876. Ya viudo, el primer Osma que habitó la Casa Grande se retiró a Nalda, donde contribuyó económicamente a la construcción de un puente de hierro (que responde a la patente de Eiffel y es uno de los primeros de este tipo en La Rioja, anterior por dos años al de Logroño) y del cementerio.

Gaspar de Osma y Ramírez de Arellano murió en la localidad de sus ancestros el 6 de junio de 1896 a los 81 años de edad. Tras diferentes circunstancias familiares y hereditarias, en 1933 la Casa pasó a propietarios no residentes en Nalda. «La vivienda sufrió un deterioro muy importante, ya que cayó en manos de personas no vinculadas a la familia y que no supieron apreciar el inmueble», se lamentan los autores.

'La Casa Grande de Nalda', de Inmaculada Cerrillo e Ignacio Gil-Díez | Editorial: Siníndice. 109 páginas.

Y es que la Casa Grande o de Viña Palacio contuvo en sus años de esplendor porcelanas de Limoges, cristal de Bohemia, trofeos de caza y cuadros y grabados relacionados con la monarquía y la religión. «Por la cantidad de vajilla y sillas que recoge un inventario de 1923 se trataba de una vivienda en la que llevar una vida social», añaden. A finales de la década de los 90, pasó a engrosar el patrimonio municipal. Desde hace cerca de medio año se están llevando a cabo las obras de rehabilitación para convertir el histórico inmueble en ayuntamiento.

 

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