«Una humillación superior al de toda violación»

Dos magistrados emiten un voto particular en el que sostienen que La Manada cometió agresión sexual

D. CHIAPPE MADRID.

Dos de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, que juzgó las apelaciones interpuestas por el caso de La Manada, discreparon del voto mayoritario. Joaquín Galve Sauras, presidente del tribunal, y Miguel Ángel Abárzuza sostienen que existió agresión sexual con intimidación.

Para justificar su voto disidente, los dos magistrados sopesan los detalles de los hechos contenidos en la sentencia inicial: las dimensiones del habitáculo de «muy reducidas dimensiones» y una sola salida, que propició la «encerrona» y la «atmósfera coactiva».

Valoran que los actos de «distintas formas y posiciones» son «reveladoras (...) para mantener que los hechos tuvieron lugar mediante intimidación ambiental para vencer la voluntad de la víctima».

La actuación y los estímulos que percibió la víctima, prosigue el voto particular, le provocaron embotamiento, desconexión y disociación con la realidad. «Totalmente sometida». En este caso la actitud y el número de los agresores, cinco de «consistencia más fuerte que manifiestan el decidido propósito de abusar del cuerpo ajeno», hacen que no sea necesaria la utilización de «ningún arma o instrumento material».

Los magistrados aseguran que «hay elementos subjetivos y objetivos necesarios y precisos» para la intimidación de carácter «degradante o vejatorio», más que «denigrante», que aumenta cuando los condenados abandonan a la víctima «tirada en el suelo y medio desnuda» y le sustraen el móvil para incomunicarla. Existe «menosprecio y humillación superior al que tiene lugar en toda violación», con conductas que no eran necesarias para lograr su objetivo principal.

No se trata sólo de «la clase de violencia o intimidación, sino también de la forma en que han sido ejercidas en relación con la conducta impuesta». A todo esto se debe sumar la «agravación por actuación conjunta de dos o más personas».

Finalmente solicitan que los cinco acusados «sean castigados como reos de violación, al haber consistido la agresión en acceso carnal por vía vaginal, anal y bucal contra la denunciante, con las agravaciones de intimidación ejercida de un carácter particularmente degradante o vejatorio y al haberse cometido los hechos por la actuación conjunta de dos o más personas». En definitiva, sostiene el voto particular, existe «un delito de agresión sexual» y «en ningún caso, delitos de abuso sexual».

 

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