Una, grande y rusa

El restaurante barcelonés 24 Tapas de Carles Abellán, primer puesto del Campeonato de España de ensaladilla

G. ELEJABEITIA S AN SEBASTIAN.

Pocos platos tienen la capacidad de integrarse con naturalidad en tradiciones culinarias tan distintas como la vasca, la catalana, la asturiana o la andaluza como la ensaladilla rusa. También es cierto es que de la susodicha hay casi tantas recetas como cocineros. Así quedó demostrado ayer en la primera edición del Campeonato de España de la que es, con permiso de la tortilla de patatas, la única tapa común a toda la geografía nacional.

Doce cocineros de todos los rincones del país, entre los que estaban algunas figuras de relumbrón como Ricard Camarena, Rafa Peña o Daniel Carnero, se enfrentaron a una exigente cata ciega en la que jurado y público acabaron apostando por la ortodoxia y el equilibrio de sabores de la que elabora Carles Abellán en el barcelonés 24 Tapas. Durante el concurso se vio de todo. Desde un erizo de mar para emplatar una mezcla por lo demás bastante convencional, hasta cucuruchos con papel dorado y mayonesa morada, daditos de jamón o bonito crudo.

«La ensaladilla precisamente es libertad», recordó Fernando Huidobro desde la mesa del jurado, que compartía con periodistas como Carlos Maribona o Pau Arenos y chefs como Martín Berasategui y Carles Caig. La cita sirvió para recordar que el plato nació como «una receta suntuosa, con ingredientes caros y se la llamaba ensalada rusa, el diminutivo llego al hacerse más modesta», apuntó Ana Vega Pérez de Arlucea, experta en comida viejuna, presentadora del evento y la única mujer en la mesa.

Pero lo que le ha hecho ganarse un lugar en el corazón y en el estómago de los españoles es su carácter «casero, doméstico», como señaló Berasategui. De ahí que fuera quizá la más sencilla la que finalmente se alzó con el premio.

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