El secreto tras la cocina de «la señora Martín»

Portada de 'Cocina ideal'./Todocolección
Portada de 'Cocina ideal'. / Todocolección

Bajo ese pseudónimo femenino se escondió para escribir tres recetarios Luis Ruiz Contreras, miembro de la Generación del 98 y amigo de Azorín o Pío Baroja

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEAMadrid

«Son las once: el momento de preparar el yantar meridiano es ya llegado. En este punto vamos hacia nuestra maleta y sacamos de ella los dos únicos libros que hemos traído; uno se titula La cocina ideal, otro lleva por título Golosinas. Los dos acaba de publicarlos La señora Martín». Este párrafo, que podría pertenecer a cualquier reseña cursi de un libro de cocina, tiene sin embargo su intríngulis y su misterio. Primero, porque lo escribió en 1905 nada menos que Azorín, quien no se dedicó precisamente a glosar recetarios así como así, y segundo porque detrás de aquella supuesta señora Martín estaba el intelectual Luis Ruiz Contreras (1863-1953). Traductor, poeta, periodista y dramaturgo, el gerundense Ruiz Contreras fue amigo de casi todos los autores destacados de la Generación del 98, especialmente de Azorín y Pío Baroja. Para sus publicaciones en prensa y críticas teatrales utilizó casi siempre pseudónimos como por ejemplo Palmerín de Oliva, Armando Guerra, El amigo Fritz o Maximino.

Tildado en su época de excéntrico y afeminado, Ruiz Contreras fue un gran aficionado a la cocina y la repostería y tenía costumbre de invitar a sus amigos una tertulia literaria, celebrada en su casa cada miércoles, durante la cual solía ofrecerles platos preparados por él mismo. Su interés por la gastronomía y el pobre éxito de sus obras literarias le empujaron a principios del siglo XX a escribir tres libros de cocina que se vendieron muy bien pero en los que no apareció nunca su nombre. Para publicarlos eligió el alias de «Señora Martín», sobrenombre femenino que se debió seguramente al miedo a que su verdadera identidad se asociara a asuntos considerados menores y también a que, en aquellos tiempos, los recetarios que triunfaban eran los escritos por mujeres y dirigidos a las amas de casa. Luis Ruiz Contreras no fue el primer hombre en asumir una falsa identidad de mujer dentro de la literatura culinaria: mucho antes que él existieron Madame Pariset (1830), Madame Gacon-Dufour (1832) o la Duquesa Laura (1898), alias inventados con la intención de parecer más cercanos al público femenino.

Pero el caso de nuestro amigo Contreras fue diferente: sus libros de cocina fueron bastante buenos y hablan de un autor comprometido con la gastronomía regional y los productos de temporada. Su labor culinaria fue incluso apreciada por los expertos, tal y como prueba el hecho de que varias de sus recetas aparecieran en revistas de cocina profesional como El Gorro Blanco. Tal y como contó Azorín en 1905, la señora Martín hablaba en sus obras de platos clásicos de la cocina española como «el cocido castellano, el andaluz, la olla podrida, el pote gallego, la escudella catalana, la sopa de ajo, la sopa de pan con almejas, el arroz seco casero. Esa es la cocina ideal, un gastrónomo que ha comido en los más ricos hoteles y en las grandes casas […] vuelve, en el correr de los años y tras haber gustado todos los pistajes y todas las mixturas, a estos platos primarios, sólidos, castizos, suculentos y sanos».

Portada de 'Golosinas', 1905.
Portada de 'Golosinas', 1905. / Todocolección

En 1901 llegó a las librerías Cocina ideal sencilla y económica, el primer recetario de Ruiz Contreras (alias señora Martín) que tuvo en los años sucesivos hasta cinco ediciones más. Luego vinieron Golosinas, dedicado a la repostería casera, y La verdadera vida, cocina del tiempo o arte de preparar sabrosos platos propios de cada estación, un libro excepcional que por primera vez ordenaba las recetas según la época del año en que eran más propicias y sus ingredientes estaban en mejor sazón.