Gaiteros riojanos participaron en el chupinazo, el 'seismo' festivo de San Fermín

Los gaiteros de Santo Domingo de la Calzada, en Pamplona. :: l.r./
Los gaiteros de Santo Domingo de la Calzada, en Pamplona. :: l.r.

J.ALBOSANTO DOMINGO

Cada 6 de julio, en los 2.052 metros cuadrados de la plaza del Ayuntamiento de Pamplona se hace bueno aquello de «no cabe ni un alfiler». Es la marea roja y blanca que aguarda el chupinazo de las fiestas españolas más internacionales, San Fermín. Una imagen que impresiona es la de los gaiteros que, flanqueados por la Policía, se hacen un imposible hueco en el enclave y tocan, momento en el que la plaza parece cobrar vida: bota, vibra, tiembla, canta... El 'seismo' festivo ha contado este año con gaiteros de Logroño, Calahorra y Santo Domingo de la Calzada. La ciudad calceatense aportó cuatro: los hermanos Cerezo, Enrique y David, y su padre Enrique. Con los de la capital riojana también viajó Eduardo Ollero.

«Es un momento que cualquier gaitero tendría que vivir al menos una vez en su vida», indica Enrique, que es la segunda vez que participa en el acto, igual que su padre. Esto, para él, es «todo un orgullo», cuenta, ya que existe un cupo limitado de invitaciones. A Enrique le llama la atención el respeto a los gaiteros, aún con tanta gente, y cómo truena la plaza con el 'Ánimo pues'. Son tantos los músicos y tal el ruido en el enclave que perder el ritmo no es muy difícil. Para marcarlo este año había cinco bombos. «Impresiona mucho, es un subidón de emoción muy fuerte», confiesa el gaitero calceatense. «Es un día que no voy a olvidar».