«El flamenco me atrapó muy pronto y camina conmigo desde niña»

La cantaora Ángeles Toledano. /Apolo Contreras
La cantaora Ángeles Toledano. / Apolo Contreras

Bodegas Ontañón acoge hoy (20.30 h.) el concierto inaugural de los Jueves Flamencos con el cante de Ángeles Toledano

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

Comienza hoy (Bodegas Ontañón, 20.30 horas) la XXIII edición de los Jueves Flamencos con el concierto de apertura (fuera de abono) a cargo de la jienense Ángeles Toledano (Villanueva de la Reina, 1995), una joven voz del cante que el año pasado ganó el Concurso 'Alcobendas Flamenca' de nuevos talentos y que vendrá acompañada por el toque de Alfredo Flores.

-¿Cómo nació su inquietud por cantar flamenco y dedicarse profesionalmente al cante?

-Yo nunca pensé que me iba a decantar por hacerme profesional del cante flamenco; todo ha sido como un proceso que se ha ido desarrollando de manera natural. El cante va conmigo desde niña porque me atrapó muy pronto; me parece una música muy llamativa mucho más allá de que yo sea andaluza y lo haya sentido de forma muy profunda. Me obsesionaba saber las razones por las que me llegaba tan adentro y a raíz de buscar ese porqué e indagar en esta música todo ha ido relacionándose poco a poco hasta llegar a convertirse en mi forma de vida. Pero no existe un momento concreto en el que di el paso o tomé la determinación de convertirme en profesional. Ahora, dedicada en cuerpo y alma, lo vivo con la misma intensidad e ilusión como cuando era niña. La diferencia es que antes lo compatibilizaba con los estudios y ahora es mi dedicación desde que me levanto por las mañanas y me pongo a estudiar los cantes.

«Con siete años mi abuelo me ponía a Vallejo cantando por granaínas y yo me quedada embobada»

«La mayor satisfacción para un músico es ser capaz de hallar tu sonido, tu lenguaje, tu propio estilo»

«Como artista creo que Rosalía tiene una inteligencia increíble y 'Malamente' es muy bueno»

-¿Tiene antecedentes flamencos en su familia?

-Por la parte de mi padre y mi abuelo he sentido mucho el cante porque ellos son muy buenos aficionados. De hecho, mi abuelo fue el que me introdujo el gusanillo del cante...

-¡Qué importante es la figura del abuelo!

-Yo le admiro mucho y cuando te transmiten esa pasión con tanta emoción todo se multiplica hasta el infinito. Vivirlo con él me parecía una cosa increíble. Con siete años me ponía a Vallejo cantando por granaínas y yo me quedada embobada tanto por lo que estábamos escuchando como por la forma en la que él mismo lo vivía, por cómo sentía el cante. Aquello me parecía algo maravilloso. A mí misma me decía que lo que estábamos escuchando tenía que ser algo grandioso puesto que mi abuelo, al que tanto admiraba, se quedaba ensimismado con el cante. Era mi referente y yo, en el fondo, anhelaba sentir la misma emoción que le embargaba a él escuchando aquellos cantaores tan geniales.

-¿Cómo ha ido fraguando su propio estilo?

-Existen muchas claves que ha de dominar un cantaor de flamenco, pero una de las más importantes es labrar tu propia personalidad y tu lenguaje partiendo del conocimiento lo más profundo de la base. El flamenco y sus registros son muy amplios. Primero lo tienes que estudiar mucho, hacerlo tuyo y una vez que lo tienes interiorizado se va desarrollando tu propia personalidad. Esta es la mayor satisfacción para un músico, ser capaz de hallar tu sonido, tu lenguaje; en definitiva tu propio estilo.

-Hay otras formas musicales en las que los resultados llegan más temprano... ¿En el flamenco conviene cargarse de paciencia?

-Sin duda; todo es muy lento, muy poco a poco. Sé que me queda mucho por experimentar en el cante, pero cuando llegas a algo que deseas hacer y lo logras, la satisfacción es muy profunda; es algo incomparable. Pero es verdad que el cante es un camino muy duro. Hay veces que no te encuentras y que incluso no sabes hacia dónde tirar por la complejidad inherente a lo que es y significa y también hacia todo lo que le rodea.

-Muchos creen que se canta porque te ha tocado Dios con una varita...

-Sí, es verdad, como si fuera algo innato que llega al mundo contigo. La verdad es que hay que estudiarlo al máximo. Existen unas condiciones naturales que Dios te las pone en el camino para ser cantaora, pero si no se trabajan y estudian en profundidad es imposible llegar a la grandeza del cante.

-¿Cómo han sido los pasos de su formación?

-Al principio estudiaba en mi casa por mi propia cuenta y en una academia en La Puebla de Cazalla. Con 18 años me fui a Sevilla y entré en la Fundación Cristina Heeren, con maestros como José de la Tomasa y Julián Estrada. Ahora estoy en Córdoba estudiando en el Conservatorio Superior de Cante Flamenco.

-¿Cuáles son las voces del flamenco que le conmueven más?

-Siempre intento busca lo mejor de cada uno de ellos; pero me rindo ante Pastora Pavón 'La Niña de los Peines', Isabelita de Jerez, Pepe Pinto, Tomás Pavón... Toda esa gente antigua me causa una enorme admiración. También me impresionan mucho los ecos de 'El Lebrijano'.

-¿Cómo ve el fenómeno de Rosalía?

-Ella ha sido capaz de explicar su concepto de una forma maravillosa. Como decía Camarón, lo importante para un artista es transmitir. Lo que está claro que su estilo no es de Juana la del Pipa, por decir uno clásico; es el suyo... Lo que más les está fastidiando a muchos de los que se sienten ofendidos por su música es que ella ha sido capaz de sacarle partido a su talento. A mí, no: personalmente me parece estupendo lo que está haciendo y el eco mundial de su trabajo. Como artista creo que Rosalía tiene una inteligencia increíble. Qué conste que conmigo ha habido muchas comparaciones y no por la forma de cantar, sino por la juventud, por el físico, por todo eso... De hecho yo supe de ella porque la gente me paraba por la calle y me decía que me parecía a ella. Personalmente veo que es una artista trabajadora y con mucho talento. En el disco 'Malamente' hay un montón de guiños al flamenco, con muchas historias con doble sentido y muy originales... Y es curioso, mucha crítica negativa que se le ha hecho en realidad le ha venido bastante bien.