Fieles a la Virgen de Valvanera

Antes de la celebración de la eucaristía presidida por el obispo, Carlos Escribano, los fieles asistieron al rezo del santo rosario. :: F. D./
Antes de la celebración de la eucaristía presidida por el obispo, Carlos Escribano, los fieles asistieron al rezo del santo rosario. :: F. D.

Cientos de personas participaron ayer en la Peregrinación Diocesana al monasterio de la patrona de La Rioja

F. DOMÍNGUEZVALVANERA.

Cientos de fieles acudieron ayer desde las distintas parroquias riojanas hasta el Monasterio de Nuestra Señora de Valvanera para celebrar el día de la patrona de La Rioja, con la tradicional Peregrinación Diocesana a su monasterio, encabezada por el obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Carlos Escribano.

El prelado señalaba que, además de celebrar el día de la patrona de La Rioja, la jornada pretendía también «lanzar el curso pastoral, dentro de la misión diocesana que empezamos el año pasado». En ese sentido, quería agradecer «que bajase la Virgen de Valvanera a la plaza de toros de La Ribera», en el acto que celebrado el 17 de noviembre del 2018.

En cuanto al nuevo curso, adelantó que se trata de «ir dando pequeños pasos para organizar mejor el trabajo que llevamos a cabo en las parroquias, trabajando con nuestros seglares», además de «seguir con la labor empezada el pasado año, intentando abrir espacios de diálogo con la sociedad para intentar que la Iglesia tenga una presencia actualizada a la hora de conversar con la gente que está con nosotros».

«El trabajo de cada día va cimentando, para en el futuro poder construir», afirma monseñor Escribano

Al respecto, indicaba que «es un paso más. El año pasado teníamos más de 2.000 personas en grupos que surgieron de la misión en distintas parroquias de la Diócesis, y éste se trata de darle una sistematización mayor a esos grupos parroquiales, para que ya tengan una metodología de trabajo». No obstante, puntualizaba que «este año se trabajará más para ver cómo podemos hacer presencia en la sociedad con mucha gente que pertenece a distintas parroquias, que están trabajando en diferentes lugares, y eso será, tal vez lo novedoso, ver cómo podemos tener presencia en medio de la sociedad para entablar diálogo y seguir anunciando el Evangelio».

Con relación al curso pasado, Escribano indicaba que en la Diócesis «estamos contentos, sobre todo de la respuesta del inicio de curso, de la ilusión que generó dentro de la iglesia diocesana, y luego la respuesta positiva que hubo por parte de mucha gente». A modo de conclusión, el prelado riojano reflexionaba señalando que «todo cambio siempre lleva un ritmo pausado y a veces es más eficaz el trabajo que no se ve, que a lo mejor la celebración tan estupenda que tuvimos en noviembre, pero el trabajo de cada día es el que al final va cimentando para en el futuro poder construir y en eso estamos».

La jornada de ayer arrancó a las 11.00 horas, con la llegada paulatina de los distintos grupos que alcanzaron el monasterio en autobuses organizados desde las parroquias, y en un buen número de coches particulares. Conforme iban llegando al cenobio, el personal se iba repartiendo por las distintas dependencias abiertas al público. En primer lugar hubo una celebración penitencial, con el rezo del santo rosario y la confesión.

Más adelante dio comienzo la eucaristía, presidida por el obispo y concelebrada por un numeroso grupo de sacerdotes de toda la Diócesis. Durante la misma, se hizo la presentación oficial del Plan Diocesano de Pastoral para este próximo curso, además de «invocar a la madre de todos los riojanos, alma materna de la Misión Euntes, y llama de amor que aviva la vocación de los discípulos misioneros»

Terminada la misa, estaba prevista la procesión con la imagen de la Virgen de Valvanera por el exterior del monasterio. Tras la misma llegaría la hora de la comida popular y una vez superada la sobremesa, y de nuevo en el interior del templo, se presentaba el icono de la Misión, que monseñor Escribano entregó, junto con el Plan Diocesano de Pastoral, 'Salir, caminar y sembrar siempre de nuevo', a los representantes de cada Arciprestazgo.