«Un festival musical es la excusa de los jóvenes para hacer turismo»

Los promotores de los principales programas musicales de verano en La Rioja opinan sobre «la burbuja de festivales»

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

El auge de los festivales de verano es un fenómeno extendido por toda España. La reducción de las ventas de discos han provocado que las bandas tengan que moverse y actuar para subsistir. Manolo Moreno y Ernesto García, directores del Fárdelej, coinciden en plantear que el éxito de las propuestas es «principalmente por el clima».

«Verano es tiempo de ocio, de estar en la calle, de vacaciones, todo eso está muy vinculado con la música y la gente lo demanda en estas fechas», explican. Así, al menos, surgió hace seis años el Fárdelej «como primer festival 'indie' del verano riojano».

Después del Fárdelej surgieron en La Rioja el MUWI y el Ezcaray Fest, vinculados al género 'indie'. Localidades como Arnedo, Logroño y Ezcaray han concebido estos festivales como un atractivo turístico. «Cualquier evento cultural y musical tiene la capacidad de movilizar a un amplio número de personas», piensan Moreno y García.

Claro que todo tiene una cara b. A veces es inevitable que determinados artistas se repitan en festivales cercanos, planeando la sombra de la 'sobreprogramación'. «Ahora mismo hay una burbuja de festivales. Hay una sobresaturación de este tipo de eventos que, evidentemente, dispersa la congregación de público en cualquier punto de la geografía nacional», subrayan los organizadores del Fárdelej.

Rafa Bezares (MUWI) cree que «cada festival debe tener su propio ADN y la proliferación de festivales hay que verla como algo positivo. No obstante, hay que buscar la diferenciación». Por otra parte, Virginia Bezares, responsable de Promociones Iregua y de la organización del Ezcaray Fest, considera que «cada vez hay mas festivales en La Rioja, pero no todos triunfan... porque no todo vale».

Aun así, «el retorno que genera un festival en la región en la que se celebra es la mejor carta de presentación de la misma; durante los últimos años La Rioja, y en general España, ha gozado de una rica cultura de festivales con cifras favorables», destaca Virginia Bezares, y es que «un festival tiene muchos atractivos, es un punto de encuentro, de intercambio de conocimientos, e integra un valor añadido además de la música (gastronomía, turismo...), sin olvidar que su esencia debe ser la música». «Un festival se ha convertido en un evento social, es la primera excusa de los jóvenes para hacer turismo», expone Bezares.

Para Tomás García, del Cameros Blues Festival, «los festivales gustan a la gente porque ofrecen la posibilidad de ver, descubrir y disfrutar de muchas bandas por relativamente poco dinero y en un ambiente festivo». Y aunque advierte de que, en su caso, «el objetivo es dar a conocer el blues», también les interesa «dinamizar tanto Laguna de Cameros como toda la sierra».

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