Fede Álvarez: «Me gusta confrontar a la gente con sus propias perversiones»

El director Fede Álvarez y la actriz Claire Foy, durante el rodaje de la última entrega de la serie 'Millennium'. :: NADJA KLIER/
El director Fede Álvarez y la actriz Claire Foy, durante el rodaje de la última entrega de la serie 'Millennium'. :: NADJA KLIER

El director de 'No respires' estrena el próximo viernes 'Millennium: lo que no te mata te hace más fuerte', con Claire Foy

IKER CORTÉS MADRID.

«Lo más difícil a la hora de abordar 'Millennium: lo que no mata te hace más fuerte' fue ir más lento», afirma Fede Álvarez (Montevideo, 1978). No es de extrañar. El cineasta uruguayo es responsable de dos de las películas más asfixiantes de la última década -'Posesión infernal' (2013) y 'No respires' (2016)-, así que cuando se puso a los mandos de la última adaptación de la serie literaria que alumbró Stieg Larsson tuvo que echar el freno. «Antes el objetivo era ir lo más rápido posible, una especie de montaña rusa que empieza lento y luego no para de bajar. Santiago Segura me llegó a decir que salió agotado de 'No respires'. En este caso el desafío ha sido bajar un poco la velocidad sin perder el ritmo. Pasar momentos con los personajes y enlentecer la narrativa. Todo para que le puedan gustar a Santiago», dice entre risas.

A diferencia del libro con el que David Lagercrantz ha dado continuidad a la saga, la cinta, un thriller de acción con toques dramáticos, pone todo el foco de atención en el personaje de Lisbeth Salander, que unirá de nuevo sus fuerzas al periodista Mikael Blomkvist, para hacer frente a su hermana Camilla y a una compleja red de espías, ciberdelincuentes y funcionarios corruptos del gobierno. «Me parecía fundamental darle a ella su propia película -expone Álvarez-. En las novelas Lisbeth está ahí un poco para ser el asistente de un hombre o su musa». En este sentido, asegura que lo más complejo de la adaptación fue «ser fiel a ese personaje». El mérito es todo de Claire Foy (Stockport, Reino Unido, 1984).

Con una actuación rotunda y muy física -Lisbeth se ha convertido ya en una suerte de heroína a lo James Bond-, la ganadora de un Emmy y un Globo de Oro no solo se puso en la piel del personaje sino que se involucró en la creación de su nuevo 'look', algo menos llamativo que en las entregas anteriores. «Con el maquillaje y el peinado originales, Lisbeth quería desafiar, llamar la atención. Pero mi filosofía con ella es que menos es más. No quería nada artificial ni sofisticado. Me parecía innecesario y me sacaba del momento», resume Foy. Inevitablemente, su trabajo será comparado con el de las actrices que encarnaron anteriormente a esta 'hacker' defensora de los derechos de las mujeres, Noomy Rapace y Rooney Mara. La intérprete que da vida a Isabel II en 'The Crown' no parece preocupada: «Sé que no puedo gustar a todo el mundo, pero dije sí al papel porque sabía que iba a cuidar de Lisbeth y me siento orgullosa de sumarme a estas actrices».

Claire Foy: «Dije que sí al papel porque sabía que iba a cuidar de Lisbeth Salander»

No ha sido, sin embargo, un trabajo fácil. Según apunta Foy, Fede Álvarez es un director que se guía mucho por su instinto. «Tu llegas al rodaje y todo puede cambiar en función del día y de las circunstancias, así que siempre tienes que estar dispuesta a arriesgarte». Y claro, hacer eso a varios grados bajo cero en algunos de los barrancos y montañas más espectaculares de Estocolmo, no es sencillo.

A juzgar por la senda que está tomando su filmografía, cada vez menos violenta y sangrienta, cualquiera diría que el cineasta se ha domesticado. «Es cierto que uno madura -matiza al respecto-, pero lo que me gusta de esta película es que es un mundo donde lo perverso tiene su lugar y eso es algo que me fascina, aún más que la sangre o la violencia gráfica». Cuenta Álvarez que encuentra mucho placer en «confrontar a la gente con sus propias perversiones» y demostrar que, en realidad, «todos somos unos pervertidos». Así las cosas, el largometraje explora «fantasías oscuras y placeres inconfesables» que siempre han ido de la mano del director.

Aspectos tales como la violencia machista o los abusos a menores aparecen reflejados, si bien no de forma explícita. «Mis películas -señala el también guionista- son cuentos de hadas. Nunca suceden en el mundo real porque no me interesa para hacer cine. Y sí, se tocan esos aspectos, pero para hablar sobre el mal perpetuado por la 'patriarquía' y el poder del hombre». Sin duda, el tono frío que envuelve el metraje y la música contribuyen a ese toque de fábula del que habla Álvarez. Detrás de la fotografía y la banda sonora repiten su amigo Pedro Luque y el murciano Roque Baños. «Son -reconoce el cineasta- una de las patas principales de la voz y el estilo del director y con ellos tengo una relación cada vez más fluida que favorece las cosas». Sin ir más lejos, la pieza de piano al final de los créditos la ha interpretado el propio Álvarez. «Eso sólo te lo dejan hacer los amigos», dice risueño.

La nueva entrega llega después de 'Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres' (David Fincher, 2011), una cinta que no funcionó mal -recaudó más de 230 millones de dólares en todo el mundo- pero no tuvo continuidad. El cineasta espera ahora que se hagan más películas sobre una saga de la que se han vendido más de 86 millones de ejemplares. «Es una cuestión de responsabilidad. Tenemos que seguir contando las historias de estos personajes. Son como cuentos o mitos que si se dejan de contar, mueren. Hoy si le hablas a un adolescente de Robocop, no tendrá ni idea de quién es. Hay que mantenerlos vivos en la conciencia colectiva», concluye.

 

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