Las farmacéuticas patrocinan el 76% de los ensayos clínicos en España

Una investigadora trabaja en un medicamento contra el cáncer de ovario. :: Elvira Megias/
Una investigadora trabaja en un medicamento contra el cáncer de ovario. :: Elvira Megias

Un informe sobre la investigación del cáncer revela el enorme peso que tiene la industria en el diseño de terapias y objetivos científicos

DOMÉNICO CHIAPPE

madrid. La investigación de fármacos y tratamientos contra el cáncer en España posee una buena «calidad y competitividad», que toma en cuenta la cantidad y calidad de las publicaciones científicas que emiten los autores españoles. El 'Primer informe sobre la investigación e innovación en cáncer en España', presentado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica) y la Fundación La Caixa, asegura que se han realizado 25.000 artículos, muchos de alto impacto, en los últimos nueve años, un periodo en que el volumen de textos ha aumentado un 58%. «El sistema sanitario español contribuye activamente en la investigación clínica con más de 2.000 ensayos sobre cáncer iniciados entre 2007 y 2017, de los cuales el 80% son en colaboración internacional», asegura el estudio. De todos ellos, el 3,7% se dedica al cáncer, un área en el que «no ha habido detrimento, pero sí estancamiento en cuanto a la financiación», mantuvo Carlos Camps, presidente de Aseica.

El área de los ensayos clínicos «ha aumentado un 83%» en esta última década. En esta fase, que permite trasladar la investigación al paciente, está el punto débil de la cadena, pues «un 76% de los ensayos clínicos en el ámbito del cáncer es patrocinado por la industria». En otros países está entre el 56% en Francia y el 65% en Reino Unido. «La alta importancia de la industria farmacéutica tiene sus consecuencias, porque cuando lo hace el sector público se puede centrar más en variantes diagnósticas y poblacionales, pero los de las empresas se centran en sus intereses y excluyen casos de importancia por estar fuera de España», explicó Enric Fuster, coautor del informe, durante la presentación de sus conclusiones en Madrid.

El 'caso Baselga'

Como dato ilustrativo, la convocatoria de ensayos clínicos independientes en 2017 fue de cero. «Los ensayos clínicos nos vienen diseñados de fuera, vienen condicionados por el fármaco y el investigador español participa poco», ratifica Camps. «No se pueden hacer desde la academia por falta de financiación. Hay muchas preguntas sin respuesta porque no están directamente vinculadas a los medicamentos».

Esa gran influencia de la industria obliga a redoblar los esfuerzos de transparencia por parte de los investigadores, sobre todo en el ámbito de los conflictos de interés, como el caso del oncólogo español José Baselga, señalado en Estados Unidos por favorecer en sus artículos científicos a compañías como Roche, que le pagó en el último lustro más de tres millones de euros. «Hay que subrayar la excelencia y la brillante carrera del doctor Baselga, líder en la investigación del cáncer de mama, y gracias a él se han hecho grandes descubrimientos de fármacos que están salvando millones de vidas», defiende Camps. «El tema de la transparencia es fundamental. Vivimos en una sociedad donde todo lo que hacemos tiene que ser visto y analizado. Es un problema de política de las revistas donde se publican estos 'papers' y donde piden una declaración de con qué empresas se tiene relación. En este caso concreto, aunque desconozco los detalles, el doctor Baselga ha reconocido que ha cometido unas omisiones. Entiendo que ahora tendrá que rectificar», mantuvo Camps.

No es este aspecto de la transparencia, sin embargo, uno de los baremos para evaluar la investigación española. «No es un tema de este informe», desestimó Camps, que reconoce la existencia de «demasiados trabajos de bajo nivel de calidad». Esa relación entre los estudios científicos y los intereses de la industria puede revertirse con mayor inversión por parte del Estado y de la sociedad civil. Según el informe más reciente de la OMS, divulgado ayer con datos de 2014, el número de casos de cáncer en Europa aumentó el 50% desde 2000 (alcanza al 2,4% de la población), pero la mortalidad retrocede. La investigación luce imprescindible para llegar a ese objetivo de disminuir la mortalidad del cáncer.

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