«Es mucho más fácil comprender el universo que el cerebro humano»

Miguel Marín-Padilla, ayer en Logroño. :: díaz uriel/
Miguel Marín-Padilla, ayer en Logroño. :: díaz uriel
Miguel Marín-Padilla Neuropatólogo

La conferencia del doctor Marín-Padilla, referente mundial en el estudio del cerebro, inaugura hoy en la UR el IX Congreso de Psicología y Educación

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

El origen de la doble corteza cerebral es uno de sus grandes hallazgos, pero no el único. El doctor Miguel Marín-Padilla ha dedicado su vida a estudiar el cerebro humano, ámbito en el que es un referente internacional y que le ha hecho merecedor del Premio JacobJavits, el más prestigioso de EEUU en neurociencia. Hoy está en Logroño, donde pronunciará la conferencia plenaria con la que se inaugura el IX Congreso Internacional de Psicología y Educación (CIPE 2018). Será en la Universidad de La Rioja, organizadora y anfitriona de este evento que reúne, hasta el sábado, a un millar de expertos y profesionales.

-¿Es el cerebro la única parte de nuestro cuerpo que no envejece si la ejercitamos adecuadamente?

-Si lo usamos es lo único que no envejece, pero el cerebro controla casi todo lo demás, es el dueño de todo.

-Según usted, los estudios del cerebro humano más completos son los de Cajal. ¿Tan poco hemos avanzado en los últimos cien años?

-Yo soy un discípulo de Cajal. Vine a España (vive en EEUU desde el año 1956) con una beca americana para aprender las técnicas de las preparaciones de Cajal y con ese conocimiento regresé a EEUU. Desde entonces y hasta ahora, porque sigo haciéndolo, he estudiado el cerebro de los niños, el normal y el alterado. Llevo cincuenta años coleccionando cerebros y tengo unas 5.000 preparaciones de sus distintas regiones, pero generalmente de la corteza motora. Pensé que si iba a estudiar algo necesitaría cincuenta años y si iba a coger una región, quería una, la motora.

-¿Por qué precisamente esa?

-Porque todo lo que decimos, hacemos y hablamos es actividad muscular. Estoy hablando contigo y estoy moviendo músculos y produzco palabras, pero las ideas que me dan esas palabras vienen de todo el cerebro. O sea, que todo lo que pasa en el cerebro va a la corteza motora para expresarse. No sabemos qué pasa en la corteza visual ni en la parietal ni en la frontal, pero para decir lo que pasa ahí tengo que utilizar la palabra, que viene de la corteza motora.

-La más atractiva para usted.

-Para mí era la más lógica. Yo necesitaría otra vida entera para estudiar la corteza visual, otra para la acústica, otra para la frontal... Esa es la magnitud del cerebro y no se da cuenta nadie.

-¿Y por qué hay tan pocas vidas dedicadas al estudio de estas partes del cerebro?

-Porque es muy difícil. ¿Quién está dispuesto a dedicar cincuenta años a estudiar una región del cerebro?

-Conocemos mejor el universo que nuestro cerebro.

-La complejidad del cerebro es impresionante y es mucho más fácil comprender el universo que el cerebro.

-El origen doble de la corteza cerebral de los mamíferos ¿será por lo que le recordarán en los libros sobre neurología?

-Eso cundió mucho y se lanzó por todos los sitios, pero tengo muchas otras cosas. He estudiado el mongolismo, el cerebro de niños con Síndrome de Down y he visto anomalías que nunca se habían visto.

-Sus últimos estudios se centran en la estructura de la epilepsia. ¿Se está cerca de explicar un ataque de epilepsia?

-Así tan bestia, no. Cuando a un niño con epilepsia le haces resonancias magnéticas siempre vas a ver una pequeña lesión en el cerebro. Yo he estudiado qué pasa con esa lesión y con

esa actividad neuronal alterada, que acaba llegando a la corteza motora y ésta lo elimina. ¿Con qué? Con contracciones musculares.

-¿Sobre qué versará su conferencia plenaria, hoy en Logroño?

-Sobre lo que le acabo de explicar; sobre la lesión en el cerebro del niño y qué pasa al lado de la lesión hasta que llega a la corteza motora, que se descarga.

-Tras ejercer unos meses en Cartagena como pediatra, en 1956 decidió irse a Estados Unidos con lo puesto y sin saber inglés. ¿Cree que de haberse quedado a vivir en España hubiese llegado a donde ha llegado?

-No, el problema de España es que hay muchos españoles y necesitan un padrino. Y allí no. Yo les pedí volver un año a España con mi familia para estudiar las preparaciones de Cajal y me lo concedieron sin más, solo por la idea. Como dice mi hijo, de ese grano que me dieron he hecho un mundo. Por eso me fui, sabía que aquí no podía hacerlo.

-Aunque jubilado, sigue estudiando el cerebro. ¿Continúa con el método de Golgi?

-Ya no lo hago porque tengo preparaciones en casa, en el sótano, que sigo estudiando. Continúo estudiando y publicando -ahora tengo una monografía sobre mi concepto de la epilepsia-, y por eso estoy vivo.

-No es la primera vez que visita Logroño.

-Vine aquí hace mucho tiempo. Recuerdo que nos llevaron a Cenicero, al campo, y en un horno antiguo nos prepararon chuletillas con sarmientos. A mí no se me olvidará ese sabor.

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