Exuberante y artístico vergel

Antonio Guillén, Pepa Estebas, Carlos Zorromono y David Azpurgua contemplan el mural-herbario de E.D.É.N. :: justo rodríguez/
Antonio Guillén, Pepa Estebas, Carlos Zorromono y David Azpurgua contemplan el mural-herbario de E.D.É.N. :: justo rodríguez

En clave botánica, la exposición reúne obra de autores de distintas disciplinas y procedencia, como Pamen Pereira, 'El Pájaro', ATAK o Rocandio 24 creadores participan en la colectiva E.D.É.N. de La Lonja, hasta el 18 de julio

ESTÍBALIZ ESPINOSA LOGROÑO.

Desde hace años, al artista riojano Carmelo Argáiz le rondaba la idea de hacer una exposición colectiva relacionada con el mundo de la botánica. Quería, además, que ese universo vegetal asomara de forma natural en el proceso creativo de sus autores, nada de obra ex profeso.

Su propósito es ya una realidad llamada E.D.É.N., un paraíso artístico libre y frondoso que se abre sitio en La Lonja (Beratúa, 39/41) hasta el día 18 de julio. 24 artistas, 14 de ellos riojanos, dan vida y forma a este vergel exuberante y sensual, silvestre y artesano, irreverente y poético, autóctono y universal.

La obra de destacados autores contemporáneos como la gallega Pamen Pereira o internacionales, como Atak (Berlín), convive con la de colegas de las más diversas disciplinas y procedencias. Ahí están los troncos de Roberto Pajares 'El Pájaro', las creaciones de mimbre de Lucía Loren o las frutas secas de David Azpurgua, pero también la ilustración digital de Emilie Vast o el documental de Violeta Lopiz, que tan generosamente ha cedido antes de su estreno.

Cianotipias de Rafa Lafuente, cuadernos de viaje de Javier de Blas, fotografías de Jesús Rocandio, Javier Belver y Antonio Guillén, lienzos cosidos de Svletana Tarnawska, abecedarios ilustrados por Inge Eguíluz o la instalación 'El lugar que nos prometimos' de Carlos Villoslada conviven en este universo regido por la Scientia amabilis. Allí las pinturas de Tito Inchaurralde, Carlos Rosales y Carmelo Argáiz trascienden el lienzo; las de Claudia Rebeca Lorenzo se recrean en la silueta de las plantas y el color; las de Eduardo Alvarano se detienen en las orquídeas y las rosas, y las obras de Claire Borwell, Ocho (Laura Pérez) y Tamara Mendaza se impregnan de tinta.

A partir de un biólogo

Visitamos la exposición con Carlos Zorromono y Pepa Estebas, integrantes del colectivo La Lonja, quienes nos hablan del germen de E.D.É.N. «Partimos de la figura de Antonio Guillén. Nos gustaba la idea de contar con alguien que no trabaja en el mundo del arte, en este caso un biólogo, y aún así sus fotografías microscópicas tienen una fuerte carga artística. También contamos con el gigantesco herbario de su propiedad -obra de la primera mitad del siglo XX de un desconocido Miquel Heras i Miró- y que hemos expuesto a modo de mural», apunta Zorromono.

El propio Antonio Guillén nos relata la curiosa historia de este herbario, recién donado al Jardín Botánico de Madrid y del que se exponen 118 de sus 1.500 pliegos. Suyas son también cuatro grandes fotografías sobre organismos acuáticos que se exponen en esta colectiva, y suya la invitación a asomarnos a una gota de agua a través del microscopio allí instalado.

El artista David Azpurgua completa el grupo y nos acerca a sus tres propuestas, independientes entre sí, pero con las frutas secas y su epidermis como denominador común.

Manzanas laminadas, secas y de nuevo reconstruidas se tornan en unidades de tiempo, «del tiempo de la felicidad o de los afectos», explica. Un tiempo que reconstruye y 'resetea' cosiendo las pieles y cortezas de fruta (naranjas, mandarinas, plátanos, manzanas...) con grapas e hilos de colores. En su tercer proyecto, un catálogo de relaciones entre parejas, metáfora de las 'medias naranjas', juega con piezas de cerámica a partir de moldes de naranja.

Vegetación y arte brotan exuberantes en este E.D.É.N. donde nada está prohibido, y menos aún la manzana.

 

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