«La explosión se generó en España y se exportó al mundo»

Para Rafael Ansón es una falsa dicotomía la que en ocasiones se genera entre la cocina tradicional y de autor: «Absolutamente. Me parece maravilloso Picasso pero por eso no voy a odiar a Velázquez o Goya. Me encanta el gazpacho y la tortilla de patata, pero no se puede reducir a eso una vida gastronómica. Ahora lo comprendemos y se siente con toda naturalidad, pero en los años ochenta no se percibía con la naturalidad con la que se siente y se vive en la actualidad. Había una sensación de rebeldía ante la alta cocina francesa o las cocinas regionales que eran los únicos caminos por los que se permitía transitar a los cocineros. Esa explosión se generó en España y se exportó a todo el mundo, como Perú, Dinamarca, Italia y en muchos países más». Ansón también subraya que en el mundo de la gastronomía, «en términos de innovación y creatividad», España es la potencia número uno «con diferencia. Francia tiene una tradición extraordinaria, yo alabo su cocina, pero lo que no podían pretender ser los únicos», explica. Ansón también reflexiona sobre las estrellas Michelin: «En quince días ya se ha olvidado todo el mundo. De ellas presumen los cocineros y los periodistas, pero al resto de la gente le da un poco lo mismo. Creo, además, que en Michelin son todos los que están pero no están todos los que son».

 

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