Examinan a la niña de 10 años de Valladolid para dictaminar si sufrió abusos

R. C.

valladolid. La niña de diez años que el pasado jueves fue sacada de su domicilio familiar de Peñafiel (Valladolid) y que permanece internada desde entonces en un centro de menores está siendo examinada tanto por forenses como por psicólogos para intentar dictaminar si pudo sufrir abusos sexuales continuados o ser obligada a ello, como apuntaba la denuncia que interpuso la semana pasada una trabajadora social de la localidad. Esta denuncia llevó a los agentes de la Guardia Civil a apartar a la posible víctima de su entorno el jueves al centrarse las sospechas precisamente sobre sus allegados, si bien es cierto que todos ellos han negado los hechos y no se han producido detenciones hasta la fecha, confirmaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno.

La denuncia, interpuesta inicialmente en el cuartel de Peñafiel, llevó a la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la capital a ordenar que la niña fuera puesta bajo la tutela de los servicios sociales de la Junta en tanto se confirma si sufrió o no abusos sexuales continuados o si fue obligada a sufrirlos. La trabajadora social informó en su momento a los agentes de que en el entorno escolar de la propia menor se apuntaba a esta última posibilidad.

«El jueves se produjo una denuncia de los servicios sociales en la que se indicaba que una menor podía estar siendo víctimas de abusos sexuales continuados y fue la autoridad judicial la que ordenó el internamiento de la niña en un centro de menores para alejarla del entorno en tanto se llevaban a cabo las investigaciones», concreto Helena Caballero, subdelegada del Gobierno.

Fuentes municipales apuntaron que la menor residía en la actualidad junto a su madre y un hermano y otros allegados desde hacía un par de años sin que ellos o la comunidad gitana, a la que pertenece su familia, hayan tenido conocimiento hasta ahora de que hubiera podido sufrir abusos.

 

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