Escribano apela a los jóvenes para «ayudar a la Iglesia a rejuvenecer su rostro»

El prelado riojano participa desde hoy en el Vaticano en la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

J. I. GASCO

Logroño. «Los jóvenes pueden, con su presencia y su palabra, ayudar a la Iglesia a rejuvenecer su rostro», destacó en su última carta pastoral el obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, monseñor Carlos Escribano Subías, antes de partir al Vaticano, donde participará en la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se desarrolla con el lema 'Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional'.

La Santa Sede ha hecho público el elenco de participantes que se reunirán desde hoy y hasta el día 28 de octubre. El Papa ha confirmado la elección de los tres representantes de la Conferencia Episcopal Española: el cardenal Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE; el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y monseñor Carlos Escribano, responsable de Pastoral de Juventud en la CEE.

En esta asamblea ordinaria del sínodo participarán cerca de 300 personas junto al Papa Francisco. La mayoría son los obispos elegidos por las conferencias episcopales, pero también habrá expertos y otros invitados, entre ellos, jóvenes. «La Iglesia está invitada a acompañar a todos los jóvenes, sin excluir a ninguno, hacia la alegría del amor», destacó Escribano. Y añadió que «la Iglesia tiene una palabra que ofrecer a la juventud del mundo entero en este momento de la historia: la alegría del amor».

«Al fijar su atención sobre las jóvenes», añadió monseñor Escribano, «la Iglesia descubre con alegría que los jóvenes pueden, con su presencia y su palabra, ayudar a la Iglesia a rejuvenecer su rostro».

El documento de trabajo consta de 214 puntos ordenados en tres capítulos. Cada uno empieza con una de estas palabras: reconocer, interpretar y elegir. «En el discernimiento -dijo Escribano- reconocemos una manera de estar en el mundo, un estilo, una actitud fundamental y, al mismo tiempo, un método de trabajo, un camino para recorrer juntos, que consiste en observar la dinámica social y cultural en la que estamos inmersos con la mirada del discípulo» . «Estoy convencido -destacó- de que este sínodo que está a punto de comenzar puede ser un momento de gracia para trabajar, con ilusión renovada, el tema del horizonte vocacional en la vida de los jóvenes, también en nuestra Iglesia diocesana que está preparando la Misión Diocesana».

 

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