La escolarización entre los cero y los tres años se duplica en España en la última década

Dos niños pintan en una escuela infantil. :: r. c./
Dos niños pintan en una escuela infantil. :: r. c.

Casi el 60% de los niños de dos años cursa ya Educación Infantil, lo que mejora en 20 puntos la media de los países de la UE

ALFONSO TORICES MADRID.

La edad obligatoria de escolarización en España, como en la mayor parte de los países europeos, son los seis años, pero la realidad es que prácticamente todos los españoles de entre tres y cinco años acudirán en septiembre a escuelas infantiles y que el porcentaje de los alumnos de entre cero y tres años matriculados en centros educativos ha dado un salto enorme y se ha más que duplicado en un decenio.

Las cifras demuestran que España es hoy uno de los líderes mundiales en escolarización temprana y que con ello cumple una de las recomendaciones fundamentales de la OCDE, cuyos expertos educativos aseguran que el inicio de la formación de los niños antes de las etapas obligatorias es un elemento clave para su posterior éxito escolar, profesional y personal.

La matriculación en el segundo ciclo de Educación Infantil, el que va de los tres a los cinco años, es casi plena en España desde hace años. Cursan estos estudios, que además son gratuitos, entre el 96% de los niños de tres años y el 98,1% de los de cinco. Estas cifras colocan a España como el quinto país europeo con mayor tasa de escolares de tres y cuatro años. Le saca entre 15 y 17 puntos de ventaja a la media de matriculados en los países de la UE y la OCDE para la primera edad y mejora entre 7 y 10 puntos la escolarización de niños de cuatro años.

No obstante, donde en la última década se ha producido el mayor salto es en la escolarización de niños de cero a tres años, que se ha más que duplicado, según los últimos datos oficiales, correspondientes al curso 2015-16 y cerrados por el Ministerio este mismo verano. España cuenta ya con el 57,2% de los niños de dos años -unos 245.000- en escuelas infantiles, con el 36,7% de los de un año (157.739), y con el 10,1% de los de meses (42.404).

Estos porcentajes suponen un crecimiento desde 2005 en el número de matriculados del 135% en las edades hasta los dos años y del 93% en los de dos a tres años. Con este salto España también se ha colocado en posiciones de liderato internacional por tasa de escolarizados en el primer ciclo de Educación Infantil. Que alrededor del 60% de los niños de dos años esté en escuelas infantiles representa 16 puntos más que la media de los países de la OCDE (39%) y 20 puntos de ventaja a la media de la UE (35%).

Pérdida de ritmo

Con las mejoras de los últimos años, España es uno de los pocos países del mundo que puede decir que, de media, sus niños están escolarizados en centros de Educación Infantil durante cuatro de los cinco años previos a que inicien la educación obligatoria (con el primer curso de Primaria). Esta tasa es especialmente alta en Euskadi, donde la escolarización no obligatoria se produce de media durante 4,5 años y, por el contrario, es más baja en Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares, donde se sitúa entre 3,2 y 3,3 años.

El único punto negativo de la evolución española es que el ritmo de crecimiento de las matriculaciones de cero a tres años se ralentizó de forma significativa en el último lustro, coincidiendo con la crisis y con los recortes educativos, que limitaron la creación de nuevas plazas y las ayudas económicas a los padres. Se pasó de incrementos cercanos al 100% en el número de niños de hasta un año matriculados entre 2005 y 2011 a crecimientos por debajo del 20% entre 2012 y 2015. El caso de los chicos de dos años fue similar. Las matriculaciones en el primer lustro crecieron al 56% y en el segundo al 23%.

Esta desaceleración es el motivo por el que tanto las organizaciones de la comunidad educativa como los partidos políticos coinciden en que es «preciso» y «prioritario» lanzar un plan público para elevar al máximo posible en España la escolarización entre los 0 y 3 años.

Todos sin excepción están de acuerdo con los expertos educativos de la OCDE que, en varios informes monográficos, destacan que la escolarización temprana «beneficia a todos los niños» porque «aumentan su desarrollo intelectual y mejoran su independencia, concentración y sociabilidad». Pero, además de la rentabilidad general, la Educación Infantil permite lo que definen como un «efecto igualador», porque los más beneficiados por cursarla son justo los pequeños de entornos socioeconómicos más pobres. Estos expertos han medido que los niños escolarizados de manera temprana al menos durante dos cursos tienen «un rendimiento notablemente mayor que el resto a los 15 años» y que este empujón a su potencial educativo, añaden, se nota «de manera muy especial» entre los alumnos de familias más desfavorecidas que pasaron por centros de Educación Infantil.

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