Emoción y alma en el cierre de Mama

Mari Luz López-Davalillo y Matilde Ródenas, ganadoras./j.rodríguez
Mari Luz López-Davalillo y Matilde Ródenas, ganadoras. / j.rodríguez

Los cocineros riojanos agasajaron a las madres: «Lo han dado todo sin esperar nada a cambio», resumió Lorenzo Cañas

Pablo García Mancha
PABLO GARCÍA MANCHALogroño

La cocina de las madres riojanas, profesionales o no, gravitó ayer en la jornada de cierre del Festival Gastronómico Mama. La memoria de Rosi, Marisa y de tantas otras cocineras que, como dijo el maestro Lorenzo Cañas, «lo han dado todo sin esperar nada a cambio». El mercado, ejemplar por su vocación de entender el producto de cercanía, la tradición gastronómica y la filosofía artesanal, fue un enjambre desde que abrió sus puertas y convivió con la esperada final del Concurso de Croquetas, que con un jurado de excepción con cocineros de la talla de los tres estrellas andaluces Ángel León y Dani García lo pasaron realmente mal para discernir el veredicto definitivo. La mañana comenzó en el escenario San Felipe con una espectacular ponencia de Pedro Masip y su madre Vicenta, una señora que con 87 años continúa al frente de la cocina elaborando sus increíbles tortillas de patata picantes. Juan Carlos Ferrando presentó a su madre con un vídeo que envió desde Buenos Aires: «Quería ir a Francia, pero llegó a Ezcaray y siempre me dijo que tuvo mucha suerte en La Rioja», explicó Hilda Sosa.

Iñaki Murúa se acompañó de su madre Encarni Cuca, cocinera no profesional pero que «ha sido esencial para el desarrollo de mi vocación gastronómica. Ella sufrió mucho conmigo porque no comía nada, pero junto con mi abuela ha sido muy inspiradora para que yo decidiera hacerme cocinero. Sigue en casa al pie del cañón y muchos días nos prepara la cocina de familia del restaurante y nos chupamos los dedos».

Las dos ponencias con más emotividad las ofrecieron Ignacio Echapresto y Lorenzo Cañas. El chef de Venta Moncalvillo dedicó su intervención a la memoria de Rosi García, su madre, fallecida hace unos años, a la que definió además como compañera de camino y clave del desarrollo del restaurante: «Era una cocinera maravillosa, con un conocimiento natural de la cocina tradicional de los pueblos de La Rioja, de los productos de esas formas de elaborar que no se deben perder. Pero además, desde que abrimos el restaurante estuvo siempre en la cocina ayudándonos y enseñándonos cada día». Ignacio elaboró varios de sus platos y finalmente presentó un postre llamado 'Homenaje', que creó Pablo Stefanini (del equipo de VM desde hace más de 15 años) con sabores y recuerdos de Rosi.

La emoción se había instalado en el escenario y ya no se fue. Lorenzo Cañas recogió en su corazón la memoria de Marisa, «con la que tantas cosas he compartido» y dedicó su ponencia a la cocina tradicional (pisto, bacalao y zancarrón) y fue desgranando vivencias, recuerdos y pasajes ante la atenta mirada de toda la familia Paniego-Sánchez que siguen manteniendo el mismo cariño y admiración hacia la figura de Lorenzo. «Es único», dijo Francis, que subrayó la elegancia proverbial de sus recetas. Ambos se fundieron en un abrazo ante de la foto de familia final que coronó el encuentro.

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