«Es difícil dejar de ser mago. La magia te genera un sano escepticismo»

Jorge Blass durante su actuación 'Palabra de mago'. :: L.R./
Jorge Blass durante su actuación 'Palabra de mago'. :: L.R.

El ilusionista presenta hoy en el Teatro Bretón de Logroño su espectáculo 'Palabra de mago'Jorge Blass Mago

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

Jorge Blass es, a sus 38 años, uno de los magos más populares de España. Director del Festival Internacional de Magia de Madrid y patrono de la Fundación Abracadabra, actúa hoy, a partir de las 20.30 horas, en el Teatro Bretón de Logroño con su espectáculo 'Palabra de mago' (18-25 euros).

-¿Cree que la magia está reviviendo su edad dorada?

-Sí. Dicen que la edad dorada de la magia fue a principios del 1900, con Houdini, pero, efectivamente, creo que estamos viviendo una nueva y, en concreto, en España. En el último congreso mundial de magia que se celebró en julio en Corea del Sur, un festival que se hace cada tres años (como las Olimpiadas de la magia), ha habido una eclosión de la magia española. Ocho magos españoles han ganado premios mundiales, otros fuimos como exhibición y causamos sensación... Y a nivel popular, desde luego, hay películas de magia, 'shows' con los que recorremos los principales teatros del país...

-Llama la atención que suceda en una época dominada por la tecnología y lo virtual, a lo que la magia parece que vence, ¿no?

-Sobre todo, porque se alía con ello. Al final, la magia son inventos que aún no han sido inventados. Los magos siempre tenemos una mirada en el futuro. A mí me gusta aliarme con la tecnología en mis espectáculos porque es parte de nuestro tiempo, nos da muchas posibilidades.

-Usted emplea iPads y 'smartphones' es sus espectáculos. ¿Cómo?

-Hago un truco con redes sociales. Un espectador escogido al azar elige a una persona a través de las redes sociales y esa persona se teletransporta al teatro. Hacemos magia, un efecto que sería imposible hacer sin las redes sociales, los iPads... Lo importante ahora es plantear al espectador efectos que sorprendan y que sean de nuestro tiempo. La varita, la chistera y el conejo ya quedaron atrás y ahora tenemos que proponer nuevas cosas. El espectador que en el siglo XXI se sienta a ver un espectáculo de magia quiere ver algo que no ha visto antes, que le sorprenda. Ese es el reto. Por eso en 'Palabra de mago' hay muchos números creados en los últimos años.

-Cuestiona en su espectáculo si los magos son honestos... ¿Lo son?

-Yo creo que sí y lo defiendo a muerte. Es cierto que cuando te presentan a un mago te puede robar la cartera, pero no, somos los más honestos porque, aunque 'engañamos', lo hacemos con el consentimiento del público. La gente viene al teatro y le encanta dejarse seducir por la magia.

-Perdone la broma pero... el mago 'vive' de 'engañar' al público, ¿no es así?

-Sí, pero es un engaño artístico, como el engaño de un buen libro o una buena película. A la gente le gusta dejarse llevar por una historia, por una ficción. La magia tiene ese tipo de sensación pero, además, sucede en la realidad, por eso impacta. Es un engaño como una obra de arte, como un trampantojo, algo que parece que es pero no es. La magia vuela delante de ti y no sabes cómo, se produce un choque con lo racional y ese es el misterio.

-Entonces, ¿cuánto vale la 'palabra de un mago'?

-Mucho.

-¿Por qué nos gusta a los espectadores ver lo que sabemos que es imposible, que nos 'engañen'?

-El ser humano creo que tiene la necesidad de fascinarse, de ilusionarse, y la magia transmite eso. Cuando en Youtube aparece un vídeo de un truco extraordinario la gente lo comparte y tiene millones de visitas, pero el vídeo de cómo se hace el truco apenas tiene visitas porque a la gente le gusta disfrutar del misterio, a pesar de la curiosidad. En el fondo no queremos saber cómo se hace, preferimos disfrutar del misterio, quedar fascinados.

-Los vídeos ya son inevitables pero la magia se caracteriza por el directo...

-Desde luego. Yo he hecho mucha televisión y he colgado muchos vídeos pero nunca será igual que cuando se actúa en directo. En la tele ves una representación que normalmente ha sucedido otro día, eres observador pero no partícipe, mientras que en el 'show' 'Palabra de mago' hacemos partícipe a todo el público, todo el mundo hace magia desde su butaca. Ahí se vive la magia en primera persona, sientes el pellizco de ver algo imposible. En la tele tiene más difusión pero nunca la misma intensidad.

-¿Ese es su número estrella?

-Hay varios. La magia interactiva la recuerda mucho la gente. Hay una tormenta de nieve, niños que suben al escenario y reinvenciones de números, como el de partir a una persona en dos con cajas transparentes.

-Una curiosidad: cuando usted sale del escenario, ¿sigue siendo mago?

-Me temo que sí. Esta es una profesión que se fusiona con la persona. Es difícil dejar de ser mago... El mago piensa de forma diferente, ve la realidad de una forma desacostumbrada... Es algo que te atrapa, a mí muy joven, a los 12 años, y luego estudié Psicología. La magia te genera un sano escepticismo.

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