Uno de cada diez españoles ha probado la cocaína, el doble de la media de la UE

El Observatorio Europeo alerta de la pureza de esta droga y advierte de la llegada de estupefacientes de nueva generación

J. LUIS ALVAREZ

España ocupa el segundo lugar entre los países de la Unión Europea con más adultos que han consumido cocaína en algún momento de su vida, con un 9,1%, según destaca el Informe Europeo sobre Drogas 2018 elaborado por el Observatorio europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCCDA). De esta manera, el consumo de esta droga entre los españoles de 15 a 64 años casi duplica la media europea, que está en un 5,1%. Encabeza la tabla el Reino Unido que alcanza el 9,7%, mientras que por detrás de España figuran Irlanda con un 7,8% y Francia con un 5,4%.

El informe destaca que el mercado de esta sustancia está «en alza», con una mayor disponibilidad en las calles de algunos países europeos y con la mayor pureza apreciada en una década. Unos 2,3 millones de personas han consumido la droga estimulante ilegal más demandada en Europa, aunque en proporción al consumo han aumentado los decomisos. «Estamos sufriendo las consecuencias del incremento de la producción en América Latina», afirma el director del EMCDDA, Alexis Goosdeel. En 2016, se notificaron 98.000 incautaciones de droga en la Unión Europea -8.000 más que el año anterior- que sumaron 70,9 toneladas. De esta cantidad, el 43% se incautó en Bélgica, lo que hace suponer a los expertos que el volumen de tráfico por la tradicional vía de entrada por la península ibérica ha descendido.

El estudio europeo también destaca el aumento de las personas enganchadas a esta sustancia que reclaman ayuda especializada. Fueron 30.300 los pacientes que acudieron por primera vez a un especialista para intentar desengancharse, una quinta parte más que en 2015.

Consumo de porros

En cuanto al cannabis -la droga más consumida en el Viejo Continente por uno de cada cuatro adultos como media- España se sitúa en cuarto lugar, con una tasa del 31,5%, por detrás de países como Francia (41,4%), Dinamarca (38,4%) o Italia (33,1%). También destaca que los jóvenes españoles se sitúan en cuarto lugar como consumidores de este estupefaciente con el 17,1%, por detrás de Francia (31,5%) Italia (20,7%) y la República Checa (19,4%). El porro es también la droga más consumida entre los escolares de 15 a 16 años y sitúa España y a Francia a la cabeza europea, dado que lo han probado tres de cada diez de estos menores en el último año.

Sobre las drogas sintéticas como el MDMA, el estudio de la UE sitúa a España en el sexto lugar por consumo, con un 3,6%, porcentaje por debajo de la media continental y lejos de los 9,2% de Irlanda y Países Bajos, el 9% del Reino Unido, el 7,1% de la República Checa, el 4,1 de Francia o el 4% de Hungría. Por el contrario, España está en tercer lugar con el 3,6% en el consumo de anfetaminas, por detrás de Dinamarca (7%) y Países Bajos (5,3%).

El Observatorio destaca los crecientes problemas de salud y seguridad que genera el uso de nuevas sustancias psicoactivas entre la población carcelaria. «La utilización de las nuevas sustancias psicoactivas y los daños relacionados constituyen ahora un reto importante para el sistema penitenciario en Europa», afirma. Para ello pone como ejemplo que de los cuatro tipos principales de nuevas sustancias psicoactivas que se han detectado en los centros penitenciarios, los cannabinoides sintéticos son los más notificados. Entre los factores importantes que contribuyen a su uso en las cárceles está la facilidad con la que se pueden introducir, por ejemplo licuados y pulverizados sobre papel o tejidos y la dificultad para detectarlos en pruebas de drogas.

El comisario europeo de Asuntos Internos y Ciudadanía, Dimitris Avramopulos, destacó en la presentación del documento como la facilidad para conseguir droga en la Unión Europea «sigue siendo muy alta, mientras que la producción no deja de aumentar, lo que representa un importante problema para la salud pública». «Si queremos llevar la delantera, debemos esforzarnos en fomentar la resiliencia y la capacidad de respuesta, sobre todo por la importancia creciente del mercado 'on-line' y el desarrollo de nuevos tipos de drogas», señaló Avramopoulos.

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