«Los desobedientes hacen avanzar el mundo», asegura Manuel Rivas

«Bolsonaro, Trump, Orban y otros políticos neofascistas funcionan como los gánsteres», denuncia el escritor y articulista gallego

M. LORENCI

madrid. Para Manuel Rivas, desobediencia y libertad son casi sinónimos. El escritor gallego (La Coruña, 1957) cree que «los desobedientes hacen avanzar el mundo», que «la insumisión es el origen de la libertad» y que «un acto de obediencia acabará con la humanidad». En torno a la tensión entre libertad y poder, dominación y rebelión, giran los tres relatos que conforman 'Vivir sin permiso y otras historias de Oeste' (Alfaguara). El narcotráfico que carcomió Galicia es el nexo de unos cuentos armados en torno a una dilema hamletiano -«ser o no ser libres»- y por un escritor que asume que «los políticos neofascistas funcionan como los gánsteres y los mafiosos».

'El miedo de los erizos', 'Vivir sin permiso' y 'Sagrado mar' son las tres «novelas cortas» cuyos personajes comparten vinculación con el mundo del narco y con el territorio mítico del Oeste. «Un lugar límite», dice Rivas de su particular y nebuloso Macondo, un trasunto de su Galicia natal donde el narcotráfico aparece «como un neoliberalismo llevado al extremo de forma delincuencial».

Eligió fabular sobre el ecosistema del narco y sus juegos de poder y dominación por entender que son «un fiel reflejo de un mundo actual, en el que pasamos del Estado del bienestar al del malestar y la opresión». En especial, 'Vivir sin permiso', una reflexión sobre el poder en torno a Nemo Bandeira, un destacado narco del Oeste aquejado de alzhéimer y temeroso de perder su liderazgo, además de su memoria. Se inspira en un personaje real y Tele5 lo ha convertido en serie.

A partir de su historia, fabula Rivas sobre las claves del poder en una sociedad neocapitalista, sumida en un ola de neofascismo que ve «sublimado» en el mundo del narcotráfico. «Gobernantes y políticos como Trump, Bolsonaro, Orban, Le Pen o Salvini se comportan como gánsteres y mafiosos», sostiene. «Vivimos un momento de distopía y nos están robando la línea del horizonte. El capitalismo depredador abarata lo humano y pone en la diana a enemigos como las feministas, los ecologistas, los defensores de los derechos de los pueblos autóctonos y las minorías», lamenta Rivas, recordando el asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres.

«Estamos en un proceso de descivilización en el que un pensamiento posfascista y totalitario, que se expresa con espacial groseria y humillando al diferente, crece y se contagia por el mundo», denuncia Rivas. «Un neofascismo grosero que amenaza a Europa desde dentro», dice el escritor evocando el 'brexit' y el avance de la ultraderecha fascista en Grecia, Francia, Italia, Alemania o Hungría.

«Velocidad + codicia + necesidad + violencia» es, según Rivas, la ecuación que imperó en el Oeste del narco y que inspira «ese pensamiento neototalitario del capitalismo depredador». Un narco que «quiso asaltar el poder y al que solo frenó la conciencia cívica». «Galicia no quiso ser Sicilia, pero estuvo a punto de serlo. Hubo por fortuna quien lo frenó: en especial, las mujeres, que agitaron las conciencias, denunciaron las complicidades y rompieron los muros del silencio selectivo», plantea.

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