«La deslealtad es peor que la infidelidad», afirma Marta Carnicero

La escritora debuta en la novela con 'El cielo según Google', la historia de la fragilidad de una pareja contemporánea

Á. SOTO

madrid. La historia de una pareja en apariencia feliz que se enfrenta a un proceso de adopción permite a la escritora Marta Carnicero (Barcelona, 1974) reflexionar sobre la fragilidad de los vínculos de la sociedad actual. Lo hace en 'El cielo según Google' (Acantilado), su debut literario tras haber publicado varios libros de cocina.

«Las mentiras no son grandes o pequeñas en función de lo que ocurre, sino de los efectos que provocan cuando son descubiertas», afirma la narradora en un momento de la novela. «Cuando dos personas se encuentran y comienzan una relación, deben establecer unos pactos, saber qué esperan uno del otro. Eso es la lealtad. Fallar a eso, la deslealtad, es peor que la infidelidad sexual. Es mucho mejor asumir que 'me pasa algo' o que 'me he enamorado de otra persona' y hablarlo. Pero existe mucho miedo a hablar claramente de nuestros sentimientos», cuenta Carnicero, una ingeniera de formación que consigue transformar una trama común en un relato que, por su estilo, ha sido comparado con los de la autora canadiense Alice Munro.

Publicada primero en catalán, 'El cielo según Google' relata la cotidianeidad de Júlia y Marcel, dos urbanistas cuya vida se ve trastocada por la llegada de su hija adoptada, Naïma. La presencia de la niña cambia la relación supuestamente idílica que ambos mantienen y hace aflorar la inconsistencia de los lazos que unen a la pareja. «Los procesos de adopción son largos, pueden durar más de cinco años, y son periodos de tiempo en los que no siempre la evolución de la pareja va en paralelo. Ojalá todas las parejas que quieren adoptar lleguen al final unidas», asevera Carnicero.

«En los matrimonios de antes había mucha infelicidad soterrada, las personas que no eran felices en su casa estaban enterradas en vida. Ahora uno puede cambiar, eso está aceptado. Pero la otra cara de la moneda es que se inician las relaciones sin demasiadas expectativas, así no hay posibilidades de fracaso. Y la falta de expectativas puede ser a la vez un síntoma de egoísmo y de inmadurez», dice Carnicero.

Una inmadurez fomentada, también, por las redes sociales. «Ahí se muestra una vida feliz que en la mayor parte de los casos es engañosa», corrobora la escritora, cuya obra emparenta con otras novelas recientes, y contemporáneas, como 'Feliz final', de Isaac Rosa', o 'Aprender a hablar con las plantas', de Marta Orriols.

 

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