El daño cerebral adquirido

:: DAVID BARLOW/AFP/
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El DCA puede ocurrir a cualquier edad a partir de los dos meses de vida y hay gran diferencia en la evolución del daño en el niño y el adulto Cada lesión es diferente por lo que es difícil pronosticar el alcance y evolución del daño

NATALIA MARTÍN DE LA HUERGA

logroño. El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es, como su propia palabra dice, una lesión adquirida en nuestro cerebro, ya sea por un golpe como en el caso de los traumatismos o una lesión interna como un accidente cerebrovascular o comúnmente llamado ictus.

¿Existen diferentes tipos de patología? Sí, hay diferentes tipos que prácticamente podemos clasificar en dos grandes grupos según la causa que los originó:

1.- El DCA de tipo traumático, como por ejemplo el ocasionado por caídas, accidentes de tráfico, golpes, etc.

Las secuelas pueden provocar cambios cognitivos, físicos, motores y emocionales

2.- El de origen no traumático es una lesión interna, como son los accidentes cerebrovasculares, tumores, infecciones, hipoxias, etc.

¿Es similar la evolución de ambos? No, ambos tipos cursan de diferente modo y pueden implicar un pronóstico diferente en cada persona.

¿Qué determina la gravedad/el impacto del DCA? Se determina por tres variables indispensables: la distribución de la lesión, la gravedad y el tipo de patología

¿Qué secuelas puede haber?

Dependiendo de la lesión tendremos unas consecuencias u otras. Por ejemplo, en el caso de un AVC en el hemisferio izquierdo normalmente nos provocará una afasia o alteración del lenguaje, además de debilidad en la mitad derecha del cuerpo (hemiparesia). Por ejemplo, el Traumatismo Craneoencefálico (TCE) originado por un accidente de tráfico suele conllevar un deterioro súbito de funciones. O en el caso de un tumor que esté localizado en un área específica del cerebro puede producir un deterioro mucho más lento y más especifico de una serie de funciones y no de otras.

Los factores de riesgo dependen de la patología a la que nos refiramos, en el caso de los ictus principalmente la tensión arterial elevada (hipertensión), el estrés y la obesidad. En el caso de los traumatismos los accidentes de coche y la velocidad.

Los primeros momentos tras una lesión cerebral están llenos de dudas e incertidumbre. Lo más importante es tener paciencia, observar cómo evoluciona nuestro familiar y, cuando haya una estabilización médica y se aproxime el alta, comenzar a plantearnos cuáles serán los siguientes pasos a seguir. Cada lesión cerebral es diferente por lo que es muy difícil pronosticar la evolución y el alcance del daño.

¿Qué sucede tras el DCA?

Principalmente hay dos fases, la primera o aguda, donde se espera a que el paciente esté estable para poder dar el alta hospitalaria, y la fase de rehabilitación, que es igual de importante, puesto que dependiendo del trabajo que realicemos tendremos unos resultados u otros.

Las principales secuelas pueden provocar cambios importantes a muchos niveles: cognitivos, físicos, motores y emocionales. A nivel cognitivo, por ejemplo, pueden dar lugar a alteraciones a nivel atencional presentando dificultades para concentrarse, en la memoria olvidando lo que acaban de hacer o lo que hicieron ayer. Por otro lado, también pueden aparecer secuelas físicas como hemiparesia, pudiéndose asociar estas con otra serie de complicaciones (espasticidad, hipertonía...). Y por último, las secuelas a nivel emocional y conductual, como por ejemplo apatía, agresividad, cambios de personalidad, entre otros.

Además hay otro aspecto clave a tener en cuenta y es el impacto que tienen todas estas dificultades no sólo sobre la vida del paciente, sino sobre su familia, provocando en todos los casos un reajuste de los miembros debido al DCA.

Con los profesionales cualificados -médicos rehabilitadores, neurólogos, logopedas, neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas- es posible la recuperación.

El DCA puede ocurrir a cualquier edad a partir de los 2 meses de vida, antes de esa fecha sería una parálisis cerebral infantil.

Sí, hay gran diferencia en la evolución del niño y el adulto. Ambos tienen características completamente diferentes, el cerebro del niño esta en desarrollo y el del adulto ya está desarrollado, por lo que el pronóstico es más fácil realizarlo en un adulto que en un pequeño.

Además la plasticidad de ambos también difiere, es mucho mayor en un niño que en un adulto.

Los pilares básicos para una adecuada atención del Daño Cerebral Adquirido son:

1.- Tener la atención de un equipo multidisciplinar especializado en lesiones neurológicas (médico rehabilitador, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, logopeda y neuropsicólogo).

2.- Tener como objetivo común mejorar el mayor grado de autonomía posible en el paciente.

3.- Un apoyo emocional y de conocimiento a la familia y el afectado.

 

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