Daniel González, el legado de un escultor genial e irrepetible

La familia del artista cerverano ha creado una fundación para «conservar y difundir la obra», que en la capital riojana se puede contemplar en el Palacio del Gobierno, la UR, el IER, el Museo de La Rioja, avenida de la Paz y el cementerio

Daniel González, el legado de un escultor genial e irrepetible
Sonia Tercero
Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

El deseo de la familia del escultor Daniel González es poder contar con una sede para su recién creada fundación y que esta pueda albergar una exposición permanente de su obra. Así lo expresó a Diario La Rioja Berta Bartolomé González, nieta del artista logroñés afincada en Ginebra (Suiza), durante la presentación el pasado miércoles en el Museo Würth La Rioja de la Fundación Escultor Daniel, cuyo objeto es «conservar y difundir la obra de Daniel y apoyar a los artistas riojanos, tanto a los ya fallecidos como a los que empiezan».

La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, como miembro del patronato de la entidad, subrayó que «poder disfrutar de la obra del escultor Daniel en el espacio público nos hace a todos más ricos intelectualmente». Pero lo cierto es que en Logroño, su ciudad, sólo hay tres obras de este artista expuestas al aire libre y casi 'anónimas'. La más visible es la fuente de piedra del bulevar de avenida de la Paz, en realidad, un monumento a la lengua castellana diseñado por Daniel González pero ejecutado por Félix Reyes, Ricardo González y Rafael Alcoceba en 1993 sobre un boceto de 1929 donado por la hija del escultor al Ayuntamiento de Logroño en 1989. En la fuente se distinguen unas mariposas que han servido como logotipo a la propia fundación.

También existen dos bustos de Gonzalo de Berceo y el Marqués de la Ensenada en el exterior del Palacio del Gobierno de La Rioja, en Vara de Rey, ambos encargos de la Diputación Provincial de Logroño en 1929 para la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Del busto de Gonzalo de Berceo existen dos réplicas en el propio municipio de Berceo y en el Rectorado de la Universidad de La Rioja. Bajo techo también se puede contemplar su autorretrato en el IER, la pieza escultórica 'Maternidad', en el Museo de La Rioja, la obra 'Dos hermanas', en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Logroño, y algunos bocetos en el Archivo Municipal. En Vitoria, por ejemplo, se exhibe su obra 'Ahorro' en la sede de Caja Vital.

Sonia Tercero

Cabe destacar que gran parte de la obra de Daniel González continúa en posesión de su familia, reacia a venderla, y ocho obras (esculturas, bocetos y relieves) fueron adquiridas por el Museo Reina Sofía. Fue un artista que trabajó mucho por encargo gracias a su gran calidad como retratista. Buena prueba de ello es su destacada impronta en el cementerio de Logroño, donde se pueden contemplar obras del escultor Daniel en panteones como los de las familias Martínez Marauri y Cadarso del Pueyo (con la figura 'El ángel de la vida y de la muerte').

Daniel González (Cervera del Río Alhama, 1893-Logroño, 1969) fue un artista de producción no muy extensa (porque sufrió parkinson desde muy joven y dejó de esculpir pasados los 40 años), pero de alta calidad. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Vitoria, donde trabajó en las obras de la catedral y en 1914 viajó a París, quizá la época más desconocida de su trayectoria y donde se relacionó con artistas como Picasso. Lourdes Cerrillo Rubio, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid, fue la primera que estudió la obra de Daniel González, por recomendación de Francisco Goyenechea. Fruto de aquel trabajo fue el ensayo 'El escultor riojano Daniel González Ruiz (1893-1969)', publicado por el IER.

«No es lo suficientemente conocido ni está lo suficientemente investigado» Lourdes Cerrillo Rubio Doctora en Historia del Arte

«Para nosotros es un orgullo inmenso que su obra esté presente en la vida de los riojanos» Berta Bartolomé González Nieta del escultor Daniel

«Me impactó su autorretrato»

«Me quedé asombrada de la riqueza de obras que atesoraba la familia porque muchas de ellas tenían el mismo estilo de las que yo había estudiado, como las de Brâncuși. Lo que más me impactó fue su autorretrato, que me recordó mucho al retrato de Baudelaire de Duchamp Villon», recuerda Lourdes Cerrillo, quien trabajó en paralelo a Rubio Dalmati, que realizó otro libro de más contenido gráfico sobre el escultor riojano. Para Lourdes Cerrillo, «desde el momento en el que el Museo Reina Sofía adquirió parte de su obra Daniel González entró donde tenía que estar, en el museo nacional de arte contemporáneo, porque a raíz de eso accedió a las grandes historias del arte universal».

No obstante, «se pueden hacer muchas más cosas porque no es lo suficientemente conocido ni está lo suficientemente investigado», advierte Lourdes Cerrillo, para quien Daniel González «es un artista que, teniendo una extraordinaria formación académica y figurativa, que sabía producir perfectamente un desnudo y una figura humana, que es lo más difícil, tuvo la valentía de incorporarse a la vanguardia, que abría otro capítulo en la historia del arte». Aquella apertura artística le condujo a París, «una época muy dura porque en 1914-1920 estaba todo el mundo allí pero era el contexto en el que había que estar para ser un artista absolutamente moderno, como decía Rimbaud, y él buscó serlo», destaca Lourdes Cerrillo.

Sonia Tercero

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