Las croquetas de dos señoras de Ezcaray abrazan la excelencia

P.G.M.EZCARAY.

El maestro de la crítica gastronómica Rafael García Santos explicó antes de la entrega del premio que el nivel de las croquetas que han participado en el concurso en homenaje y recuerdo a Marisa Sánchez tienen «bastante más categoría que las que se pueden encontrar en los bares de San Sebastián». Y es que este concurso ha sido uno de los muchos aciertos de Mama. Se presentaron 65 candidaturas y durante la semana se realizaron varias semifinales hasta llegar a las 15 finalistas al premio máximo que se puso ayer en liza ante un jurado formado por Ángel León, Dani García, Marisa Paniego, Rafael García Santos, Pepa Fernández y Luisa Santamaría. Una nómina de relumbrón que no pudo llegar a un consenso definitivo de una sola croqueta y que se vio abocado a repartir el premio entre Matilde Ródenas y Mari Luz López Davalillo, dos vecinas de Ezcaray que demostraron que la escuela de Marisa ha dejado honda huella en el pueblo, y eso que había propuestas de toda La Rioja y de regiones limítrofes. Francis Paniego explicó que la decisión fue salomónica, pero «doblando el premio».

Los cocineros andaluces se unieron a los riojanos y a todas las personas que han colaborado en la puesta en marcha y el desarrollo de Mama. Francis Paniego, motor de evento, se mostraba orgulloso: «Estamos muy felices y muy agradecidos a todas las personas que nos han querido acompañar en este viaje, a las instituciones de la región, al ayuntamiento, a las empresas que ha colaborado y a todos los cocineros de La Rioja y Andalucía que han demostrado el nivel de dos cocinas que se encuentran en un momento increíble, que nos une una tradición y un producto buenísimo en ambos casos. Pero sobre todo la mutua admiración y la búsqueda de mejora constante. Lo que ha sucedido aquí ha sido inolvidable».