Cónclave sobre tapeo en la capital del pincho

Chefs y expertos llaman a no hacer del tapeo un mero atractivo turístico en la primera edición del Congreso de Pintxos, Tapas y Barras

G. ELEJABEITIASAN SEBASTIÁN.

Una de las novedades más interesantes de esta edición de San Sebastián Gastronomika fue la celebración ayer del primer Congreso de Pintxos, Tapas y Barras. Los pinchos donostiarras han alcanzado fama mundial hasta convertirse en uno de sus principales atractivos turísticos, por lo que el evento venía a «saldar un deuda histórica del congreso con la ciudad que lo acoge». Chefs como Nacho Manzano o Nandu Jubany, periodistas como José Carlos Capel, Xavier Agulló, Luis Cepeda o Mitxel Ezquiaga y empresarios como Carlos Bosch y Nuria España reflexionaron sobre un fenómeno que España ha exportado el mundo, pero sin certíficado de paternidad.

«Bares de tapas hay hasta en Mongolia, todo puede ser una tapa», clamaba Xavier Agulló. La pizza goza del mismo éxito, «pero al menos se identifica con Italia». El nacimiento de la tapa es muy difuso, pero José Carlos Capel se encargó de echar por tierra esa historia que habla de la costumbre colocar una rebanada de pan sobre el vaso de vino. Al parecer el nombre aparece mencionado en un documento de 1810 que alude una voz militar tomada del francés 'etape' para identificar una pequeña ración de comida que se reparte a los soldados durante un trayecto largo.

En lo que todos estuvieron de acuerdo es que el tapeo es mucho más que un formato de comida, es una forma de vida basada en socializar, reunirse con los amigos, comer, beber y disfrutar. También advirtieron del riesgo de morir de éxito. «El pincho se está convirtiendo en un gran espectáculo para los turistas, pero eso también está haciendo que baje la calidad», alertó Capel.