ASESINA DE SERIE

ASESINA  DE SERIE

JOSU EGUREN

Es esta la película que Gracia Querejeta quería hacer? ¿Es a la que aspiraba cuando debutó de la mano de su padre con 'Estación de paso'? ¿Es la que le dejan hacer? ¿O la que toca? La respuesta a estos interrogantes bien podría despejar el panorama de una renqueante industria que es cada vez más presa del dinero con el que las televisiones -obligadas por ley- financian a regañadientes al cine español.

Así es como se explica que las veteranas Patricia Ferreira y Gracia Querejeta, entre otras muchas, hayan sucumbido a la firma de trabajos que más que alimenticios son los únicos a los que parecen poder aspirar si quieren seguir participando de unos estándares de producción que garanticen el estreno y la proyección de sus obras.

No busquen en 'Ola de crímenes' a la directora de 'El último viaje de Robert Rylands' o 'Siete mesas de billar francés' porque la que se pone en juego es Gracia Querejeta en modo realizadora de una comedia negra que se hace depender por completo de la química entre el casting y el guion. La eficacia del reparto, al frente del cual Maribel Verdú vuelve a dejar claras las razones que explican sus más de 30 años de carrera ininterrumpida en todo tipo de escenarios y condiciones, queda en entredicho porque el guion no es capaz de marcar el ritmo necesario para que la película se asiente en un tono o lo desborde por la vía de la excentricidad.

Ya entrados en 2018, da la impresión de que el guionista Luis Marías ha escrito una película anclada en los años 90 en la que el cambio de siglo queda testimoniado por una inversión de roles entre los personajes masculinos y los femeninos. Ellas asesinan, y ellas limpian la sangre, mientras una pareja de ertzainas les sigue los pasos por las calles de un Bilbao que es el que los hermanos Etxebeste retrataron en 'Un mundo casi perfecto'.

 

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