Bertrand Tavernier recorre la historia del cine francés en 'Las películas de mi vida'

El cineasta francés Bertrand Tavernier./
El cineasta francés Bertrand Tavernier.

«Yo defiendo siempre a la Nouvelle Vague, pero es un concepto publicitario», asegura el director de 'Muerte en directo' y 'Hoy empieza todo'

ÁLVARO SOTOMadrid

Bertrand Tavernier es un cineasta de películas proféticas. En 1980 dirigió 'Muerte en directo', donde alertaba de los peligros de la terrealidad, y el tiempo le dio la razón de pleno. Después llegó 'L.627', en la que describía los problemas de la Policía que nadie quería ver. Y en 1999 presentó 'Hoy empieza todo', una cinta sobre la clase trabajadora que se adelantaba al sentimiento que ha hecho triunfar el 'brexit' y a Trump. «A lo largo del tiempo, muchas películas francesas han dado señales de alarma, pero ningún político les ha hecho caso. (Lionel) Jospin, cuando era primer ministro, vio 'Hoy empieza todo' y dijo que era una cinta demasiado negra, lo que prueba que no conocía la realidad. Años después, los socialistas perdieron todas las ciudades del norte», asegura Tavernier. La pantalla y la política, la vida en general, mantienen el pulso de uno de los directores franceses más prestigiosos, que estrena este viernes en España 'Las películas de mi vida', un documental de tres horas en la que hace un recorrido por las cintas más influyentes del cine francés.

«Hablar de las películas de los demás es una buena manera de luchar contra la megalomanía propia de los directores en una época en la que uno se pasa la vida defendiendo sus propias cintas», afirma Tavernier. Para su nuevo trabajo ha recuperado 582 extractos de 94 películas que le sirven para saltar de renoir a Jean Vigo y de Louis Malle a la Nouvelle Vague de Godard o Truffaut. «Yo defiendo siempre la Nouvelle Vague, pero creo que es un concepto publicitario que les encanta a los periodistas, que son muy perezosos. Nouvelle Vague no quiere decir nada porque los cineastas que supuestamente la conforman no tienen nada que ver unos con otros. Sus planteamientos son muy diferentes, pero se les asfixia con esa etiqueta», sostiene Tavernier, que subraya que esta nueva ola tapó las buenas películas francesas que se hicieron en las décadas de los 30, los 40 y los 50.

No cree el director francés que el cine pueda distinguirse entre 'de autor' y 'comercial'. «Hay grandes películas comerciales: Howard Hawks, John Ford, Ernst Lubitsch, Frank Cappa. Ya lo decía Willy Wilder: 'Solo hay dos tipos de películas, las buenas y las que empiezan a las ocho de la tarde y cuando son las 12 de la noche el espectador piensa que son las ocho y cuarto'».

En cambio, Tavernier sí opina que existe un cine político. «El simple hecho de colocar como héroe a un obrero, o a un desertor, ya es un acto político, pero no suficientemente importante como sostienen algunos. Los militares que estaban a favor de Petain y del régimen de Vichy creían que habían perdido la guerra por culpa del cine. Estúpidos. La perdieron por su necedad».