Cigarrillos, el gran enemigo del medio ambiente

Una mujer fuma un cigarrillo en una playa de la costa española. ::/Jorge Peteiro
Una mujer fuma un cigarrillo en una playa de la costa española. :: / Jorge Peteiro

Las colillas suponen ya una tercera parte de la basura que se acumula y contamina las costas de todo el mundo

ALMUDENA SANTOSMADRID.

Cada año los habitantes del planeta consumen seis billones de cigarrillos de los que el 75% acaban tirados en la naturaleza. «En España y en Europa las colillas son el objeto de plástico de uso único que más daña la naturaleza», asegura Julio Barea, responsable de la campaña de residuos de Greenpeace España. El tabaco no solo mata a las personas sino que también está destrozando el medioambiente.

Verano se ha convertido en sinónimo de colillas en las playas. Las costas del planeta contienen arena, plásticos (36,8%) y cigarrillos (30,6%). Los residuos del tabaco suponen ya el 13% de los desperdicios totales a nivel mundial. «Sin embargo, dado su tamaño, el impacto es diferente al de otros plásticos», explica Barea. La mayor parte llegan al mar a través de cauces fluviales.

Una colilla en el mar puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua y en los ríos o lagunas corrompe hasta 50 litros, según diversos estudios. Se debe a la enorme cantidad de químicos que contiene. Están formadas por cadmio, alquitrán, tolueno o arsénico entre otros, pero el principal contaminante es el acetato de celulosa, que proviene del plástico. Todos estos tóxicos se liberan con el contacto del agua.

La ingesta de una colilla por aves o cetáceos puede producir su muerte. «Puede causar toxicidad directa, así como una sensación de saciedad, pudiendo provocar la muerte por inanición», afirma Miguel Muñoz, coordinador del proyecto Libera, una iniciativa de limpieza de la naturaleza impulsada por SEO/Birdlife en alianza con Ecoembes. Los restos de cigarrillos envenenan a moluscos, peces y reptiles y alteran y dañan la cadena alimenticia. «Las especies y los ecosistemas están sufriendo el gran impacto que tienen estos residuos», alerta Muñoz.

Para luchar contra el abandono de colillas en España el proyecto Libera, por tercer año consecutivo, ha lanzado la campaña '1m2 por las playas y los mares' con el fin de captar voluntarios para limpiar la naturaleza y «recopilar datos para conocer el volumen, la cantidad y la tipología de los residuos» que acaban siendo tanto basuras flotantes como depositadas en las playas. Cualquier grupo u organización puede entrar en su página web hasta el 22 de septiembre y crear puntos de recogida de 'basuraleza' en playas y mares o apuntarse a los ya existentes.

La recogida masiva de residuos se hará del 28 de septiembre al 6 de octubre. El objetivo de la campaña es mantener las costas españolas libres de 'basuraleza' y denunciar sus efectos. «Alertar de las consecuencias que los residuos abandonados producen en nuestras costas nos sirve, ante todo, para poner el foco en la prevención y la concienciación», afirma Sara Güemes, coordinadora del proyecto Libera en Ecoembes.

Un cigarrillo tarda entre 8 y 15 años en degradarse, por lo que hay organizaciones que buscan paliar el enorme problema por otros caminos. En Gran Bretaña, de la mano de Ben Forman, surgieron 'Cigg Seeds', unos filtros ecológicos que no contaminan y buscan que los fumadores ayuden a mejorar el medioambiente. Contienen semillas de flores silvestres, por lo que la nueva planta comienza a nacer cuando la colilla cae al suelo.

Greenpeace impulsa otra solución. «Estamos planteando que se haga como con las botellas de plástico en otros países (como Alemania), un sistema de devolución de colillas», explicó Barea. Consistiría en «dejar un depósito de equis céntimos por cada cigarrillo, de tal manera que cualquier colilla tirada al suelo sería dinero», continúa. «La concienciación sobre este problema ambiental es la forma más eficiente de acabar con el mismo», añade Muñoz.

Cree que «las tabacaleras deben utilizar sus canales de comunicación para informar a los consumidores de cigarrillos del problema ambiental asociado al abandono de estos en la naturaleza».

Playas sin humo

Algunas regiones españolas buscan desde el año pasado formar una red que no permita fumar y tirar colillas a la arena. Granada fue pionera y, poco a poco, se han sumado otras provincias y regiones. Galicia es la zona en la que mayor número de playas sin humo hay. Comenzaron siendo siete y han llegado a 79. También hay arenales sin humos en Asturias (2), Cataluña (4), Murcia (7), Baleares (2) y Canarias (3).

Otras zonas, como el País Vasco, buscan el mismo resultado aunque de una manera distinta. Pretenden dar información a los bañistas con el fin de concienciarlos y que dejen así de fumar o al menos de arrojar colillas en el medio natural.

billones de cigarrillos es lo que se fuma cada año en el planeta y el 75% de ellos, 4,5 billones de colillas, acaban tirados en la naturaleza. Los estudios indican que el 30,6% de los arenales costeros son colillas y que los cigarrillos suponen ya el 13% de todos los desperdicios mundiales.