La censura no frena las ventas

Un visitante de ARCO muestra uno de los folletos de la polémica pieza de Sierra que estaban a la venta por 10 euros. :: Reuters/
Un visitante de ARCO muestra uno de los folletos de la polémica pieza de Sierra que estaban a la venta por 10 euros. :: Reuters

En su «mejor edición desde el comienzo de la crisis», ARCO cierra con un incremento del negocio del 10% al 20%

MIGUEL LORENCI MADRID.

El ARCO más polémico de los últimos años cerró ayer con unas ventas satisfactorias. Ifema, organizadora de la feria, no facilita nunca cifras concretas, pero sí estimaciones basadas en lo que le comunican las galerías. Y sobre esta base aseguró que la 37 edición arrojaba un balance «muy positivo», con unas ventas que habrían crecido entre un 10% y un 20%. Cifras provisionales que permitieron hablar de «la mejor edición desde el comienzo de la crisis» a Carlos Urroz, director de ARCO, y sugerir que la polémica por la censura no ha frenado el recuperado negocio del arte.

Más de 100.000 personas pasaron por los pabellones 7 y 9 de Ifema en una edición controvertida como ninguna e incendiada por el fantasma de la censura tras la retirada de 'Presos políticos en la España contemporánea'. En ausencia, la obra de Santiago Sierra acaparó todo el protagonismo tras ser retirada por Helga de Alvear a petición de la presidencia de Ifema poco antes de la apertura. Un hecho inédito en casi 40 años de feria.

Tras una bronca descomunal, un «ridículo total» según Helga de Alvear, y las disculpas de Ifema, Urroz, admitió haber aprendido «lo que no tenemos que hacer». Reiteró ayer que lo ocurrido debe «servir de lección para respetar la libertad de expresión». «Pedir a la galería que retirara la obra fue una decisión desacertada, y que la galerista la retirara también», precisó. «Eso tiene que servir para aprender que en ARCO todos los artistas tienen libertad de presentar la obra que quieran, dentro los parámetros de calidad que exige el comité organizador», aseguró Urroz, al frente de la feria desde hace ochos años.

Sierra, autor de la pieza que adquirió finalmente el periodista, empresario y socio de Mediapro Tatxo Benet por 96.000 euros, la presentará hoy en Madrid. Cree Urroz que su retirada, como la creciente judicialización de los contenidos artísticos, creó un efecto contrario al pretendido. «Lo único que hizo es dar más visibilidad y más publicidad», dijo Urroz que defendió la libertad de expresión «total y absoluta» en el arte y apeló a la intervención de los jueces «cuando la obra esté rozando lo delictivo».

Optimismo

Muchas galerías lamentaron que la controversia fuera como un tsunami que arrasó la feria e impidiera ver el resto de su amplia oferta, pero admitieron en las últimas horas que la polémica no limitó las ventas. Para «más adelante» deja Urroz «la estimación global de ventas». Su optimista avance parte de la encuesta que cada año realizan entre los galeristas «y creemos que superará entre un 10% y un 20% los resultados de años anteriores». «Es el año más positivo desde la crisis», reiteró.

Los galeristas son remisos dar detalles sobre las ventas de las piezas más caras del certamen, que a menudo adquieren museos, instituciones o fundaciones cuyos patronatos deben aprobar su compra. Aún así, a Urroz le consta que «ha habido ventas de obras de más de un millón de euros».

Una fundación española con capital publico y privada se interesó por la tela de Picasso 'Nature morte', que Leandro Navarro ofrecía por 2,4 millones de euros, quizá la más cara de la feria. El mismo galerista confirmó la venta de una escultura de Baltasar Lobo, 'Mère et enfant', por 330.000 euros. En León Tovar se vendió la pieza 'Escritura Verde Superior' de Jesús Rafael Soto por más de 800.000 euros. Marlborough vendía dos singulares óleos de Antonio López, de 1957 y de 2017, por 315.000 y 90.000 euros, respectivamente. Para la galería Pedro Cera «ha sido un año espectacular, el mejor para nosotros por el buen ritmo de ventas desde el primer momento». «Hemos vendido mucho», confirmaba Thaddaeus Ropac, como la bilbaína Carreras Múgica para la que «esta edición ha ido muy bien y con muchas ventas todos los días».

La compra institucional volvió a ser relevante. El Reina Sofía adquirió una veintena de obras de doce artistas, de Eloy Laguardia a Mathias Goeritz, pasando por Mladen Stilinovic o Ferrán García Sevilla, por valor de 389.200 euros. La Fundación Helga Alvear compró una de las obras más llamativas de esta edición, 'Pavilion for showing rock' de Dan Graham, por 500.000 euros.

 

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