EL CASCABEL DEL GATO

ALBERTO GIL

Los nervios, el imsomnio incluso, con que el viticultor ha vivido estas dos últimas campañas vitícolas siguen a flor de piel. Horas y horas, jornales y jornales: en recuperación de madera, en la poda, en la espergura y en la aplicación de los caros tratamientos contra el mayor ataque de mildiu de las últimas décadas harán difícil que el viticultor olvide las dos últimas cosechas.

Pero tampoco para las bodegas el año es tranquilo... ni mucho menos. Las ventas caen, en gran parte por falta de vino para ofrecer al mercado, pero con la esperanza de reponer existencias con una nueva cosecha abundante. De hecho, para la campaña en ciernes se abrió el grifo del rendimiento hasta el 110% amparado, aunque a estas alturas sigue sin ofrecer garantías. La piedra y el mildiu han 'tocado' muchos viñedos -aunque a día de hoy no se resienta excesivamente la cosecha- y la amenaza de botrytis si la meteorología es adversa está ahí.

En el campo hay maduraciones desiguales y viñedos con elevada carga que necesitarán bastante tiempo para madurar. Así las cosas, pese a la necesidad de aprovisionamiento, el mercado de uva de la próxima vendimia sigue siendo una incógnita. Quizás sea el año que más perdidas veo a las bodegas sobre este asunto, a los propios viticultores e incluso a los corredores profesionales. No hay precios y hay muchas dudas sobre la cosecha: sobre la calidad y, también, sobre la cantidad. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato y avanzará los primeros precios? En breve..., en Diario LA RIOJA.

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