«Cantaré a España en Cataluña»

Víctor Manuel, ayer, en la sede de la compañia Sony en Madrid. :: Alberto Ferreras
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Víctor Manuel, ayer, en la sede de la compañia Sony en Madrid. :: Alberto Ferreras

Tras diez años sin componer, regresa con 'Casi nada está en su sitio', un disco que alterna optimismo y perplejidad Víctos Manuel Cantautor

MIGUEL LORENCI MADRID.

A Víctor Manuel (Mieres, 1947) no le duele España. Pero sí lo que pasa en Cataluña. Jamás se calla y en Barcelona cantará 'Digo España', una emotiva radiografía de su país. Es una de las trece nuevas canciones de 'Casi nada está en su sitio' (Sony), disco con el que regresa ilusionado y que también presentará en Logroño (el 5 de mayo en Riojafórum). Tras una década sin componer, encadenó dos docenas de temas y empaqueta la mitad. Habla de su perplejidad y su desconcierto ante el mundo, de su dolor por los muertos que siguen en las cunetas y de su idea de la patria. Su hijo, David San José, produce un disco que defenderá en una larga gira que comenzará en Avilés.

-¿Se abrió la espita y las canciones brotaron a chorros tras la sequía?

-Casi. Tenía ganas de escribir. Tras años y años sin hacerlo, cantando y en largas giras, me puse a componer y ocurrió lo que no había pasado en mi vida. Ni de joven.

-¿A qué achaca esa compulsión?

-No lo sé. Me sentí muy cómodo. No podía parar. Me detuve en la canción 24 y empecé a guardarlas. La producción fue muy fácil. Apenas discuto con David, y no porque le dé la razón en todo, sino porque la tiene. Es muy exigente. Me obliga a ir más lejos. Siempre está con el hacha encima.

-Es un disco optimista a pesar de expresar mucho desconcierto.

-Hay temas muy optimistas como 'Que se vengan todos'. Pero hay otros pesimistas. Hablo de fabricantes de armas que no pueden parar, porque a los gobiernos les gusta mucho matar. 'He cortado estas flores' habla de quienes siguen enterrados indignamente. También de mi tierra, de relaciones de poder....

-Compuso 'España camisa blanca' hace 34 años. ¿Conecta con 'Digo España'?

-Son dos visiones muy distintas. Aquella era una canción esperanzada y ésta es un comentario a la realidad. Tengo la sensación de que a España y a la palabra España se le dan demasiados tirones por todos los lados. En unos casos para vaciarla y en otros para restregártela por la cara. Trato de mediar en todo eso, de contar cómo siento y creo que es este país, que me gusta a ratos. Unas veces muchísimo y otras nada.

-'No le arrojo a nadie España', canta, pero ¿es un arma arrojadiza?

-Todos estos juegos de las banderas omnipresentes, de arrojarse la patria a la cara, son tan del siglo XIX que da pereza hablar de ello.

-Su gira le llevará al Palau de Barcelona. ¿Cantará a España en Cataluña?

-Desde luego. Nunca me he callado y no pienso hacerlo. Sé que las circunstancias son otras. Que Cataluña es ahora un país muy dividido, partido por la mitad. Pero sigue siendo un país maravilloso en el que tengo amigos que lo han pasado muy mal en los últimos años. Tengo muchas ganas de cantar allí. Si reparan en la letra, estoy convencido de que la entenderán perfectamente.

-¿Le duele España?

-No como a los del 98. Me gustaría que fuera un país más luminoso, mejor y más justo. No tener que avergonzarme de que miles de personas sigan enterradas en fosas comunes y en cunetas.

-Lo que ocurre en Cataluña ¿sí le resulta doloroso?

-Me duele por lo que tiene de injusticia. La situación está envenenada. Es muy mala para Cataluña y para España, aunque no sé cuánto de malo para cada uno. Hay mucha gente en Cataluña que ha comprado unas historias mágicas que les han contado. Los políticos les han intoxicado, y es muy difícil dar marcha atrás. Nos llevará muchos años y será difícil volver a la normalidad.

-¿Saldremos de está?

-Con daños, pero saldremos. Y con mucho tiempo por delante.

-¿Tenemos los políticos que no merecemos?

-Supongo que sí, ya que les votamos. Hace mucho que los políticos son como desteñidos y faltos de coraje. He conocido otros tiempos y doy fe. Están siempre mirando a ver qué les pasará o no si hacen esto o aquello. Si tienen un tuit negativo se acojonan. Es pura falta de coraje. Les preocupa más su ombligo que los ciudadanos. La pauta la marcan las encuestas. Cuando ves las preocupaciones de la calle y cómo en el Parlamento se tiran los másteres a la cabeza te estremeces. Como ahora, que estamos pasando del pequeño Nicolás al comisario de los cojones.

-¿En tiempos de fiereza es más necesaria que nunca?

-Es lo último que se borra de nuestra memoria. Lo más democrático. Incorporas a tu disco duro lo que te gusta sin preguntarte sobre su procedencia. Esas canciones van contigo hasta la tumba. Mi madre sufrió alzhéimer, pero marcaba el ritmo con la cabeza con 'Suspiros de España'.

-¿Por qué canción daría un riñón?

-Por 'Mediterráneo' de mi querido Joan Manuel Serrat.

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