Canarias abre una ventana al universo con el primer gran telescopio de una red mundial

LUIS ALFONSO GÁMEZ

Madrid. Duran 20 nanosegundos, 20 milmillonésimas de segundo. Muchísimo menos que un parpadeo, que dura unas 300 millonésimas de segundo. Son los destellos provocados por los rayos gamma al entrar en contacto con la atmósfera terrestre y el objetivo de un conjunto de 118 telescopios de los que el primero se inauguró ayer en el Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma.

La Red de Telescopios Cherenkov (CTA, por sus siglas en inglés) aspira a revolucionar la astronomía, a descubrir «cosas que no somos capaces de imaginar», dijo ayer el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque. El equipamiento, del que España es uno de los socios clave, estará compuesto cuando empiece a funcionar en 2024 por telescopios de tres tamaños: pequeños (SST) -de 6 metros de diámetro-, medianos (MST) -de 12- y grandes (LST), de 23.

El inaugurado en La Palma es el primero de los LST, un telescopio de 45 metros de altura, con un espejo de 23 metros -su superficie reflectante es de 400 metros cuadrados- y unas 100 toneladas de peso soportadas por una estructura de tubos de fibra de carbono y acero. Un gigante muy ágil, capaz de reorientarse en solo 20 segundos para captar las explosiones más violentas del universo, los estallidos de rayos gamma. Dentro de seis años, habrá otros siete más como él: cuatro en el Roque de los Muchachos y otros cuatro en el Observatorio Europeo Austral, en Chile, sede del proyecto en el hemisferio Sur. Estarán rodeados por 15 MST en el caso de Canarias y por 25 MST y 70 SST, en el del desierto de Atacama. Los grandes espejos y las cámaras ultrarrápidas de estos telescopios grabarán los destellos azulados de luz Cherenkov provocados por los rayos gamma y permitirán rastrear su fuente.

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