El cáliz que llegó con un balazo

El obispo de La Rioja con el cáliz en alto antes de introducirlo en la urna. /Justo Rodriguez
El obispo de La Rioja con el cáliz en alto antes de introducirlo en la urna. / Justo Rodriguez

La parroquia de San Pablo celebró ayer una vigilia de oración; hoy tendrá lugar en Calahorra y mañana en Santo Domingo | Los cristianos riojanos veneran el vaso sagrado rescatado de una iglesia de Irak

África Azcona
ÁFRICA AZCONALogroño

Hace cinco años, el Daesh tomó Qaragosh, la principal ciudad cristiana de Irak, lo que provocó que los fieles huyeran de la región y que su iglesia sirocatólica fuera profanada y su cáliz atravesado por una bala. Ayer esta copa sagrada estuvo en la iglesia de San Pablo, de Logroño, presidiendo la vigilia de oración que la Diócesis de La Rioja, junto a 'Ayuda a la Iglesia Necesitada', ha organizado en defensa de la libertad religiosa en el mundo. Después de un recorrido por distintas parroquias del país y antes de 'viajar' a Nueva York, el cáliz fue venerado por una iglesia llena de feligreses, que, además, tuvieron la ocasión de escuchar el testimonio de un sacerdote chino perseguido. En primera persona y protegido por el anonimato de su identidad, habló en nombre de todos los religiosos perseguidos y martirizados, algunos de cuyos rostros se exhibieron en carteles colocados al pie del altar.

Una comitiva formada por un centenar de personas, que portaban velas rojas, abrió la celebración, que fue presidida por el obispo de La Rioja, encargado personalmente de depositar el cáliz en una urna. En su intervención, Carlos Escribano llamó la atención sobre el «impresionante aspecto» que presentaba el que es uno de los principales símbolos de los cristianos y quiso que se pusieran sus ojos sobre él. «Lleva un balazo y se observa claramente el orificio de la la salida del proyectil», señaló para lamentar que «lo que simboliza la sangre de Cristo, se derramara de forma cruenta».

A continuación, los asistentes se encontraron con la historia del sacerdote chino, (no se permitieron fotos ni grabaciones), relató la persecución que él y su familia vivieron en el pueblo donde creció: «Éramos la única familia católica, yo y mis hermanos recorríamos todos los días diez kilómetros para asistir al colegio, donde éramos los únicos alumnos católicos». El religioso contó que estuvieron expuestos constamente al peligro, lo que les obligó en ocasiones a recibir clases a las tres de la madrugada, «además de tener que ir de un lado para otro». Para no exponer su propia vida, tuvieron que parecer simples campesinos: «Éramos conscientes del verdadero peligro, pero nos consideramos muy privilegiador por contar con el amor de Dios».

«El aspecto es impresionante: se observa claramente el orificio de salida del proyectil» Carlos Escribano | Obispo de La Rioja

«Yo y mis hermanos éramos los únicos alumnos católicos y, a veces, íbamos a clase de madrugada» Testimonio anónimo | Sacerdote chino PERSEGUIDO

El relato sobre el silencioso sufrimiento que experimentó durante años es un testimonio extensivo a otros muchos países, sobre todo del Oriente Medio, según constató el vicario general de la Diócesis, Víctor Jiménez, quien cifró en un 61% el porcentaje de la población que vive en naciones «donde no se respeta la libertad religiosa». «Las persecuciones se están estabilizando, pero ahora lo que más está costando es que regresen a sus hogares».

Por este motivo, durante la vigilia de ayer, que volverá a repetirse hoy en la parroquia de los Santos Mártires de Calahorra, y el día 11 en la catedral de Santo Domingo, a las 20 horas, se recogieron donativos para ayudar a los cristianos a reconstruir sus viviendas e iglesias y que puedan así regresar a sus países.