Una caja de sorpresas llena de páginas

Los amantes de los libros curiosean una de las casetas dispuestas por las 19 librerías que concurren a la feria de la capital riojana. :: sonia tercero/
Los amantes de los libros curiosean una de las casetas dispuestas por las 19 librerías que concurren a la feria de la capital riojana. :: sonia tercero

Los libreros se muestran satisfechos con la respuesta en ventas de la clientela de la ciudad, por lo que tienen a esta cita entre sus predilectasLa Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Logroño ofrece joyas y piezas únicas a un público fiel

PILAR HIDALGO

logroño. Las casetas de las 19 librerías (tres de ellas riojanas: Hijazo, Ángeles Sancha y El Velo de Isis) instaladas con motivo de la 38ª Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Logroño han convertido al Paseo del Espolón en una inmensa caja de sorpresas.

«Esta pieza va a marcar una época», describe Luis Cantero, de la madrileña Lorca Libros, la edición conmemorativa de El Quijote publicada por el Quinto Aniversario del Descubrimiento de América. Quienes curioseen estos días entre los stands situados en el corazón de la capital riojana la verán con sus más de 400 grabados hechos a plumilla y sus comentarios a pie de página aportados por una treintena de autores, toda una rareza. ¿Su precio? «En la feria los dos tomos cuestan 340 euros, cuando en otros momentos podrían rondar los 800-900 euros», afirma Cantero.

Y es que, además de joyas, la cita anima a la lectura con precios populares. «De las 20 ferias que hago al año, la de Logroño figura entre las tres mejores. La promocionan muy bien», asegura Pedro Juan Mengual, de la Librería Al Tossal de Valencia.

Los libreros parecen satisfechos con la respuesta a este encuentro con los libros y la lectura, que organiza la Asociación de Libreros de La Rioja y que se prolongará hasta el próximo día 21. No en vano, la feria tiene un público fiel entre los logroñeses.

Alberto Ruiz es de los que se pasa «cinco o seis veces» mientras dura. Ayer estaba en su «primer vistazo» antes de decidirse por uno o varios títulos. «Tengo muchos libros y a veces me quedan colecciones por completar», argumenta como excusa para no faltar año tras año a su encuentro con la feria. «Me parece muy interesante porque te acerca obras que ya no están disponibles o descatalogadas», señala.

Álvaro Martínez y María Ezquerro también realizan varias visitas en cada edición. «Siempre cae algo», dice él, aunque como lector voraz de cómics «echo de menos que haya más». «Siempre me parece que hay pocos», sostiene entre risas.

Aunque el catálogo resulta de lo más completo. Hay obras de segunda mano, juveniles, novelas, clásicos, libros de idiomas, técnicos... «La gente mayormente se inclina por las novelas. Con la crisis, las ventas bajaron un poco; pero el público que lee, lee bastante», asevera Alberto Treserras, de la Librería Treserras y quien acude desde Barcelona a la feria logroñesa desde su primera edición. «Es rentable, ya he hecho amigos y además está el vino», argumenta. Por eso, aunque muchas librerías procedan de fuera de la región, cuidan bien a su clientela de La Rioja con temas riojanos. En la Librería Prim, Eduardo García exhibe por ejemplo una quincena carteles de las Fiestas de la Vendimia en Logroño de 1970.

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