«No hay buena democracia sin buen periodismo»

Ética. «Si con una exclusiva hago daño a un tercero, no me apunto el tanto». :: pedro madueño
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Ética. «Si con una exclusiva hago daño a un tercero, no me apunto el tanto». :: pedro madueño

«La rectificación de Trump sobre los niños de los migrantes la han forzado los medios de comunicación tradicionales» Joaquín Luna Periodista

ARANTZA FURUNDARENA

Debutó como plumilla cuando el periodismo todavía era un oficio canalla. Él quería ser Tintín, pero se convirtió en 'un señor de La Vanguardia'. Corresponsal en Hong Kong, París, Washington... El vicio de apuntarse a un bombardeo le costó su matrimonio. «Pero volvería a hacerlo». Joaquín Luna (Barcelona, 1958) publica '¡Menuda tropa! Aventuras y desventuras de un periodista divorciado'.

- Su libro viene a ser un 'Confieso que he vivido... bien'.

- Lo he pasado en grande. Muchas veces he pensado: «Pagaría por estar aquí». Y resulta que me estaban pagando a mí.

- También confiesa que ha bebido. Lo digo por el whisky que aparece en la portada.

- Le advierto que soy más de cubalibre de ron añejo, que es una bebida como de 'puticlub' de los Monegros, je, je...

- ¿Qué ha perdido el periodismo al hacerse abstemio?

- No creo que aquellos periodistas fueran mejores, pero ahora hay más virtuosismo y antes había más pasión.

- ¿Qué distingue a un periodista de raza?

- Que es capaz de dejarlo todo por acudir a donde está la noticia. Yo he ido siempre a donde me han enviado con mucho placer y muy poco pesar.

- Era un pardillo y le mandaron al entierro de Paquirri...

- Porque tenía afición a los toros. Esa fue la última tragedia española del siglo XX. Algo caótico, folclórico, barroco, exuberante... Con los años me di cuenta de que en las historias no es bueno implicarse mucho.

- ¿Le ha pasado?

- Sí, en Tiananmen. Todos simpatizamos con el movimiento estudiantil. Fue duro ver cómo se cargaron a tanta gente joven, y aquel montón de cadáveres apilados en un agujero.

- También ha volado con el Air Force One.

- Washington es como un pueblo, hasta que aparece toda la pompa presidencial: un presidente que vuela con diez o doce aviones... Yo fui en la comitiva de Bill Clinton. Para mí Trump ha llegado a la presidencia porque la gente ahora se cree lo primero que le llega al móvil. Él piensa que puede prescindir de los medios tradicionales.

- Y no.

- Claro que no. Mire cómo ha tenido que rectificar en el tema de la separación de los niños de los migrantes ilegales... Esa decisión de Trump para mí demuestra que no estamos muertos. Si esa noticia no hubiera tenido el eco de las televisiones, las radios y los diarios de siempre, Trump no rectifica. Así que influencia aún tenemos. Sin buen periodismo no hay buena democracia.

- ¿Qué fue de sus inolvidables noches en París?

- Que lo he olvidado todo, je, je... París, que de día tiene mal humor, de noche es encantadora. A mí me ha gustado la noche. Siempre me he apuntado a un bombardeo.

- ¿Cuál ha sido el más peligroso?

- Hombre... Voluntarios para lo de Fukushima hubo pocos. Yo me ofrecí enseguida. En la despedida el subdirector casi lloraba... «A tu vuelta te haremos las pruebas médicas que hagan falta», me dijo. Luego no fue para tanto.

- Creí que iba a mencionar cuando estuvo encañonado.

- Eso fue en la primera Guerra del Golfo, en Kuwait. Pero ni en ese momento pensé que me había equivocado de profesión.

- ¿Todo por una exclusiva?

- Mire, en esto tengo un caso en el que, si hubiera actuado así, habría caído un conseller de la Generalitat. Pero mi única fuente era un amigo y si yo lo publicaba él perdía su trabajo. Cuando esa exclusiva le puede causar un daño grave a un tercero, prefiero no apuntarme el tanto. Por eso a la gente que quiero le suelo decir: «Ojo, que soy periodista, no me lo cuentes todo».

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