La balada de Amaia y Alfred no emociona a Europa

Actuación de la pareja española Amaia y Alfred. :: efe/
Actuación de la pareja española Amaia y Alfred. :: efe

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AGENCIAS LISBOA.

Y llegó la hora de la verdad para Amaia, pamplonesa de 18 años, y Alfred, catalán de 20 años. Ambos representantes españoles interpretaron la balada a piano 'Tu canción', que tomó el relevo de 'Do it for your Lover' de Manel Navarro.

De esta forma, España volvió a interpretar una canción en castellano desde 2015 con 'Amanecer' de Edurne. Pero esta vez tampoco hubo suerte, que se fue a Israel.

Los españoles apostaron por una balada cargada de emoción. Todo quedó reducido a la mínima expresión, un piano y dos enamorados que cantan al unísono con un publico entregado que llegó a entonar un «oh». Los dos, cogidos de la mano en todo momento, controlaron la situación a la perfección y esta vez no salieron gallos.

Un vestido con transparencias para Amaia, que ha lucido ondulaciones, y granate para un Alfred, que se comía con la mirada a la cantante pamplonesa. Lo demás lo han puesto ellos, una canción con un tempo lento y dos voces dulces que parecen sacadas de un cuento pero que no llegó a emocionar a Europa.

Cantantes de 26 países participaron ayer en la 63ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión en Lisboa, ofreciendo a millones de telespectadores un abanico de géneros musicales y llamativas actuaciones. «Lo que me ha impactado este año es la diversidad de propuestas. Tenemos una gran variedad de estilos que representan en gran medida la escena musical europea», declaró a la AFP el presidente del club de eurofanes británicos, Alisdair Rendall. Con mucho pop, tanto festivo como melódico, pero también con canto lírico, rock, folk e incluso con un toque de metal, el maratón televisivo es, como cada año, un desfile de trajes extravagantes y provocadoras puestas en escena.

Se pudo admirar el inmenso vestido de la participante estonia, en el que se proyectarán animaciones de vídeo, y el piano en llamas del cantante ucraniano, pero también las muecas y la danza de una interprete israelí que quiere encarnar el espíritu del movimiento #MeToo y que se llevó el triunfo final.

Otra actuación memorable fue la del irlandés Ryan O'Shaughnessy, que irá acompañada de un baile romántico entre dos hombres, lo que le costó la censura en China durante la retransmisión de la primera semifinal.

 

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