Un aventurero al desnudo

Simón Elías y portada de su libro. :: daniel del castillo /alfredo Tobía
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Simón Elías y portada de su libro. :: daniel del castillo /alfredo Tobía

El alpinista y escritor riojano Simón Elías presenta su tercer libro, 'Las ventajas de ser antipático'

J. SAINZ

Logroño. «La aventura es una forma de subversión», sostiene el alpinista y escritor Simón Elías (Logroño, 1975). Con toda una vida dedicada a la montaña, el riojano ha recibido este agosto la medalla de pertenencia a la Compañía de Guías de Chamonix, donde reside actualmente, y acaba de publicar su tercer libro, 'Las ventajas de ser antipático. Tribulaciones de un aventurero al desnudo' (Ed. Pepitas de Calabaza), que presenta hoy en el Café Bretón de Logroño (a las 20 h.).

Después de 'Rabadá y Navarro. La cordada imposible' (Desnivel , 2007) y 'Alpinismo bisexual y otros escritos de altura' (Pepitas, 2013) -además de publicar asiduamente en revistas especializadas y colaborar en prensa generalista-, su doble condición de alpinista y escritor enriquece una larga y prolífica tradición de literatos de montaña. «Es que son dos cosas que van muy de la mano -afirma por teléfono nada más aterrizar en España y tomar la autopista rumbo a La Rioja-. Como Robert Capa, que era fotógrafo y soldado, me gusta estar en primera línea del frente para poder contarlo».

Pertenece, por tanto, a esa rica estirpe de escritores de aventura que primero han de vivirla en primera persona: «He querido escribir un libro de aventuras, sí, pero un libro de aventuras del siglo XXI; con personajes extrañísimos, travestis y algunos sandokanes, pero no lejos del estilo de clásicos como Verne y Salgari y con una mirada periodística».

«He querido escribir un libro de aventuras del siglo XXI, con personajes extraños, travestis y algunos sandokanes»

«Escrito entre cuatro continentes -según la reseña editorial-, este libro recorre multitud de universos poblados de seres diferentes a quienes las normas de la normalidad aún no han conseguido doblegar. Un libro que nos asoma a lecturas estimulantes, situaciones grotescas, exóticas historias del lejano Oriente y también a divertidas batallas».

Con esa mirada de testigo directo y un agudo tono políticamente incorrecto, Elías combate «las grandes imposturas de nuestra época» y «la estupidez institucionalizada que nos acosa a cada paso». «La antipatía es un don que habría que practicar más: decir no, negarse a muchas cosas, ser insurgente», subraya al otro lado del móvil como si predicase sin pontificar desde alguna cumbre alpina.

Él lo hace al desnudo desde la portada del libro (fotografiado por Alfredo Tobía): «La portada es una representación del libro y del personaje que he creado, un antihéroe que recorre el mundo metiéndose en líos tremendos y termina siempre desnudo. Es una desnudez insurgente que también puede ser máscara desde la que decir la verdad».

Ahondando en el espíritu de 'Alpinismo bisexual' de «transformar lo épico en estúpido y lo estúpido en épico», en 'Las ventajas de ser antipático' se vive la aventura no tanto de los lugares inhóspitos del planeta como de las grandes ciudades atestadas de gente desorientada; la aventura como una forma de anarquía, quizás una penúltima oportunidad de sentir la libertad.

«[...] Es importante hacer una cosa ilegal al día -aconseja en sus páginas-. No tiene por qué ser un atraco a un banco o jugarte al póker la casa de tus padres; basta con saltar la valla de un parking, pisar un sembrado u orinar donde no se debe. Es de esta reflexión pueril y prácticamente inofensiva desde donde nacen estas notas. Es un intento de combatir el mundo desde la antipatía, desde la desnudez, desde el humor, sin juegos de espejos pero con juegos de palabras, desde el número del bufón que se mete la zanahoria en el culo. [...]»

 

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