Artium abre una puerta a Sculto

Escalera. 'Descenso' (2007), del tinerfeño Carlos Schwartz. :: sonia tercero/
Escalera. 'Descenso' (2007), del tinerfeño Carlos Schwartz. :: sonia tercero

Desde Oteiza al riojano Manuel Saiz, una veintena de artistas integran la primera muestra previa a la feria de esculturaEl Museo de Arte Contemporáneo de Vitoria expone en Logroño una selección de su colección de escultura

J. SAINZ

logroño. 'Geviert', una obra del riojano Manuel Saiz que interpreta en tres dimensiones el pensamiento de Heidegger sobre la cuadratura del círculo, es la puerta a 'Más allá de mis pies'. Con ese título, Artium Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria, ofrece en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de Logroño una selección de su colección con una veintena de autores, desde Jorge Oteiza hasta Santiago Serra, Jaume Plensa o Sergio Prego. La muestra, que permanecerá hasta el 22 de mayo, fue inaugurada ayer dentro de la programación Scultomuseo, complementaria a la feria de escultura Sculto y anticipo de su segunda edición. Y, si 'Geviert' es la puerta, el modo de abrirla la tiene el público: «El arte -sostiene Enrique Martínez Goikoetxea, comisario de la exposición- es una llave de capacidad crítica para entender nuestra realidad».

Para ello, 'Más allá de mis pies' propone un recorrido a través de veintidós obras seleccionadas bajo el signo de la escultura, aunque también hay instalaciones, trabajos en vídeo, dibujos, fotografías e incluso textos. Son en todo caso, según Goikoetxea, «distintas acepciones con las que el artista nos habla de espacio, del intercambio, del signo en un lugar concreto y del encuentro».

LA EXPOSICIÓN

u'Más allá de mis pies'
Exposición de la Colección Artium para Sculto-Museo
uArtistas
Francisco Leiro, Javier Pérez, José Ramón Amondarain, Juan Luis Moraza, Ibon Aranberri, Manuel Saiz, Jaume Plensa, Ana Laura Alaez, Jacobo Castellano, Susana Solano , Alberto Peral, Jorge Oteiza, Asier Mendizabal, Carlos Schwartz, Bene Bergado, Erick Beltrán, Ulrich Vogl, Elena Asins, Santiago Serra, Sergio Prego, Shilpa Gupta, Alicia Mihai Gazcua, Txuspo Poyo y Txaro Arrázola
uComisario
Enrique Martínez Goikoetxea
uSala de Exposiciones del Ayuntamiento de Logroño
hasta el 22 de junio; de lunes a viernes (de 18 a 21 h.), sábados, domingos y festivos (de 12 a 14 h. y de 18 a 21 h.)

Para entrar en la exposición hay que adentrarse en ese límite que establece 'Geviert', el cuadrado-estrella-círculo-octógono de Manuel Saiz, una estructura de hierro de geometrías mixtas (una obra de 1989) que enmarca un papel de seda suspendido en el aire con la palabra clave con la que Heidegger expresó su pensamiento: geviert.

Es un primer poema visual (la exposición contiene unos cuantos) del artista conceptual riojano más internacional. Si suya es la puerta de entrada, a continuación llega la escalera de caracol del tinerfeño Carlos Schwartz, 'Descenso' (2007), una pieza que combina una estructura helicoidal de peldaños metálicos con las lámparas fluorescentes tan habituales de este de autor formando un camino de luz blanca.

Otra barrera que superar es la del bilbaíno Javier Pérez, pionero en trabajar con materiales capilares: 'Red de Venus' (1996) con crin de caballo y alambre. Su horizontalidad peluda contrasta con la verticalidad firme y, a la vez, aparentemente inestable, de 'Still life' (1990), del barcelonés Jaume Plensa: una viga de hierro sujetando contra la pared una calavera de bronce. Y, de nuevo en el plano horizontal, 'Alfombra roja' (2004), sobre la que el vasco Alberto Peral hace descansar simbólicamente otras formas esféricas y curvas.

Todo son límites traspasables; o habitables. Como hace el gran Jorge Oteiza en su 'Caja vacía' (1958, la pieza más antigua), un cubo de acero vaciado que el aire se encarga de ocupar, una muestra de la desmaterialización de su obra. El autor se queda sin escultura en las manos para que sea el espectador quien la construya.

De otro donostiarra, José Ramón Amondarain, otro poema: 'Platz' (2000), la silueta de una cabeza masculina, quizá un autorretrato, en poliéster y fibra de vidrio, con un solo agujero, se convierte en paleta de pintor; o viceversa. 'Menhires' (1995) son ocho dibujos de la madrileña Elena Asins que, salvo en un ángulo cada uno, cubren casi toda la lámina blanca de tinta negra. 'Doble negación' (2009), de la uruguaya Alicia Mihai Gazcue, rompe el plano con una maza semihundida sobre el dibujo de lo que parece un electrodoméstico.

Más fronteras recorridas: del mexicano Erick Beltrán se muestran (eso asegura la cartela) recortes de uñas de Rasputin que robó de un museo; él lo llama 'Oráculo' (2004). Del jienense Jacobo Castellano cuelgan piezas de una bicicleta desmontada, una mobylette GAC, con lo que parecen viejas fotos familiares (pieza sin título de 2005). Del vitoriano Juan Luis Moraza, 'Su-dur' (1998), una nariz de payaso que echa fuego; literalmente.

Y más poemas visuales: 'Fenster-Vitoria' (2010), del alemán Ulrich Vogl, una instalación que crea (y muestra cómo lo hace) una sombra en movimiento con el reflejo de una rama en un espejo agitada por un ventilador. '00 Pared abultada' (2014, la pieza más reciente), del donostiarra Sergio Prego, vela láminas de dibujos de plantas tras una gran lámina de plástico que abomban dos surtidores de aire a presión.

Y más: 'Nova era' de Ibon Aranbarri; 'M-L', de Asier Mendizabal; 'NO', de Santiago Sierra, 'Glory hole', de Txuspo Poyo; 'Dedos', de Ana Laura Alaez; 'Edhde', de Susana Solano; 'Rosa', de Txaro Arrázola; 'Isak Dinesen y Denys Finch-Hatton', de Bene Bergado; y 'Unicéfalo', de Francisco Leiro. Piezas de aluminio, de cemento, de bronce, de hierro, de lana, de vídeo, de asta de ciervo y de madera... Obras que cruzan los límites de la materia, las dimensiones, los soportes, los formatos y los conceptos. Disfrutando lo fronterizo. Es la forma en que Artium abre una puerta a Sculto.

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