El baúl de Khokhlova ilumina los años oscuros de Picasso

'Olga Khokhlova con mantilla' (Barcelobna, 1917) /Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte
'Olga Khokhlova con mantilla' (Barcelobna, 1917) / Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte

La época neoclásica del pintor se rebautiza como el «periodo Olga» en la muestra que la revisa a luz de la tormentosa relación con su primera esposa y madre de su primogénito Paulo

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Olga Khokhlova (1891-1955), la primera esposa de Pablo Ruiz-Picasso (1881-1973), encerró en un baúl de viaje la trágica historia de su familia rusa, masacrada por los bolcheviques, y su tormentosa relación de amor-odio con el genio malagueño. Arrumbado en el desván de una residencia familiar desde los años cincuenta del siglo pasado, hasta los ochenta no se investigó en profundidad el contenido del baúl. De su análisis emergió otro perfil del pintor más relevante de siglo XX y de su primera musa y esposa. Y es que el baúl de la Khokhlova encerraba más de 700 cartas en ruso, miles de fotografías y muchos documentos que desvelan «un nuevo capítulo en la historia del arte».

Así lo sostienen los responsables de la exposición 'Olga Picasso', una «historia de amor y vida» que CaixaForum acoge hasta el 22 de septiembre en su sede de Madrid. Repasa e ilumina unos años cruciales para Picasso y, por ende, para el arte moderno: la época neoclásica del pintor que se rebautiza como el «periodo Olga».

La bailarina rusa fue «omnipresente» musa en la obra el genio malagueño durante casi dos décadas

Con el preciado baúl se abre una muestra que reúne 335 obras, –entre ellas 41 pinturas, algunas muy relevantes e inéditas en España– 74 dibujos, una escultura, 12 grabados y estampas, 12 cuadernos, 167 fotografías, 13 cartas postales, varios muebles y una docena películas familiares que revelan una felicidad conyugal que de disolvería como un azucarillo cuando Picasso conoció a Marie-Thérèse Walter y la convirtió en su amante secreta.

El contenido de los documentos y cartas, nunca antes traducidas del ruso, arroja nueva luz sobre «una era oscura», según los comisarios de la exposición: Joachim Pissarro, biznieto de Camille Pissarro, y Emilia Philippot, responsable del Museo Picasso de París, cuya contribución ha sido crucial. «Su investigación abre un nuevo capítulo en la vida de Picasso, referido a veinte años decisivos y oscuros que se iluminan con unas cartas llenas de emociones y vivencias», dijo Pissarro.

El baúl de Olga Khokhlova que contenai mas de 700 cartas y miles de fotos
El baúl de Olga Khokhlova que contenai mas de 700 cartas y miles de fotos / R. C.

Picasso y Khokhlova se conocieron en 1917, cuando el pintor se encontraba en Roma para presentar 'Parade' con la compañía de los Ballets Rusos de Sergéi Diágilev. «Soy la sobrina del zar», fueron las primeras palabras de Olga cuando Jean Cocteau los presentó. Picasso se enamoró a primera vista de la bailarina ucraniana de enigmática y ambigua belleza, hija de un coronel de la Armada Imperial rusa. El pintor tenía 36 años. Ella, con 27, bailaba desde 1911 en los ballets rusos. Se casaron el 12 de julio 1918 en París, con Jean Cocteau, Max Jacob y Giillaume Apollinaire como testigos.

Preeminente

 Olga se convertiría en la figura femenina más representada por Picasso en aquellos años, ocupando un lugar preeminente tanto en su obra como en su vida, sobre todo al principio de la década de los veinte. Mientras duró la relación, hasta su separación en 1935, sería la modelo «perfecta» y «omnipresente» en la etapa neoclásica del Picasso postcubista.

Con el nacimiento del primer hijo de la pareja, Paulo, el 4 de febrero 1921, madre e hijo inspirarían numerosas escenas de armonía familiar en obras como 'Maternidad' o 'Familia al borde del mar', plasmadas con ternura y serenidad y que ponen de manifiesto el interés de Picasso por la antigüedad y el Renacimiento.

'Retrato de Olga en un sillón' (1918)
'Retrato de Olga en un sillón' (1918) / Musée national Picasso-Paris

La exposición analiza una aventura «plástica y sentimental» crucial en la trayectoria picassiana y redefine el que los comisarios llaman «periodo Olga» a través de obras maestras como el legendario 'Retrato de Olga en un sillón', primero de un larga serie con Khokhlova como protagonista, 'Olga pensativa', 'La crucifixión' y los no menos icónicos retratos de Paulo disfrazado de 'Arlequín' y 'Pierrot'.

El pequeño Paulo, padre de Bernard Ruiz-Picasso, nieto del pintor presente este martes en la inauguración y que conserva aquellos disfraces, era el orgullo del genio malagueño, que con sus dulces retratos retomó los personajes de la Comedia del Arte con los que él mismo se identificó en su juventud, durante el periodo rosa. Otros retratos representan a Paulo dibujando, recuperando las sensaciones que Picasso sintió de niño como hijo de pintor.

Retrato de Paulo con gorro blanco (París, 1923)
Retrato de Paulo con gorro blanco (París, 1923) / Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte

«Nunca soñé con dedicar una exposición a mi abuela, pero cuando tradujimos las 700 cartas del baúl vimos la necesidad de comprender mejor su convivencia con mi abuelo. También, como esos documentos nos permitían comprender mejor ese retorno al clasicismo de Picasso y conocer una vida diferente a la que recogen los historiadores», apunta Bernard Ruiz-Picasso. «Se actualiza el conocimiento de una trayectoria marcada por su interés por el alma humana y las cartas describen la vida íntima de Olga y su conexión con la obra de Picasso, que cambia de estilo, de vida y vive el drama de su esposa que perdió a toda su familia», concluye el nieto del pintor.

La muestra ha sido organizada por el museo Picasso de París junto con la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte, con la colaboración del Museo Pushkin de Moscú y del Museo Picasso de Málaga. París, Moscú y Málaga fueron así las etapas anteriores de un excepcional exposición que termina su periplo en Madrid.

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