Arte efímero en los campos de cereal

El público disfrutó de uno de los momentos de la representación sobre la obra titulada 'Reflejos', un auténtico lago azul.. /Sonia Tercero
El público disfrutó de uno de los momentos de la representación sobre la obra titulada 'Reflejos', un auténtico lago azul.. / Sonia Tercero

Ayer fue inaugurada la XVI edición del certamen internacional Arte en la Tierra en Santa Lucía de Ocón | Hasta el 26 de agosto se podrán visitar las obras 'De la tierra al cielo', 'Reflejos', 'Dime algo dulce, cariño' y 'Meteorito'

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZ

El mundo rural, los campos dedicados al cultivo de cereal como escenario vivo del arte contemporáneo es la interesante excusa para visitar el Valle de Ocón este mes de agosto.

Ayer se inauguró la XVI exposición Arte en la Tierra con cuatro obras de diferentes artistas que ofrecen conceptos y técnicas variados. Están situadas en cuatro parcelas en las inmediaciones de la ermita del Carmen, en la localidad de Santa Lucía de Ocón. Acudieron unas cuatrocientas personas.

Estos proyectos de este certamen internacional se podrán visitar hasta el 26 de agosto. Entonces morirán, donde han nacido, en la propia tierra, como obras efímeras que ya forman parte del legado de una propuesta que pone en valor el arte en sí mismo, la espontaneidad de los autores y el acercamiento del público al mundo rural.

Ariane Patout y René Müller se tuvieron que enfrentar al llegar a Santa Lucía a un problema que hizo cambiar su proyecto original 'De la tierra al cielo'. Consistía en dar forma a unas torres cónicas de cinco metros utilizando balas de paja (necesitaban 120) pero no había ni una porque las lluvias de este año retrasaron las labores agrícolas. Así que improvisaron otra creación totalmente distinta a la que tenían en mente. Cavaron una enorme zanja en mitad del campo algo que también conllevó algún que otro inconveniente al encontrar escollos durante el proceso (apareció una enorme losa). El objetivo es que los visitantes puedan acceder por un extremo a este pasaje entre la tierra húmeda, descalzos según recomiendan los artistas, y salir por el otro. Una experiencia para sentir la tierra, olerla, pisarla y verla desde otra perspectiva, desde el interior. En la presentación estos artistas entraron cada uno por un extremo y tras desaparecer unos segundos, salieron por el lado contrario, desnudos, con barro en sus cuerpos y corriendo hasta desaparecer.

Verónica Peña y Héctor Canonge han estado durante días recogiendo y pintando cantos rodados para construir un lago azul sobre el que ayer realizaron una performance. El espectáculo no se repetirá pero los visitantes podrán observar esta masa de agua pétrea 'Reflejos' que recrea lo que era La Rioja hace millones de años, una zona inundada. La representación comenzó con los dos autores bajando por una loma arrastrando paja. Después caminaron por las piedras lentamente hasta coger lo que parecía una piedra pero era una bola de paja en una cáscara de barro que deshicieron.

'Dime algo dulce, cariño', además de una iniciativa artística conlleva la interactuación del público. Se trata de seis estructuras con un armazón de tela y hierro, recubiertas de barro sobre el que se han impregnado pigmentos, creando en este caparazón dibujos de diferentes tipos y formas, ayudados por un soplete. Intervinieron en esta idea artistas multidisciplinares como Toño Naharro y Toni Tomás, liderados por Bibiana Martínez.

Las piezas, semejantes a los repiraderos de los guardaviñas, están huecas y el interior de tres de ellas hay grabadoras con sensores que se activan al acercarse el público, que puede dejar un mensaje a la tierra.

Del cielo cayó un 'Meteorito' y quedó clavado en el terreno. Para dar forma a esta roca espacial Jorge León ha utilizado casi 3.000 botellas de plástico. La propuesta de este escenógrafo llama a la concienciación sobre el reciclaje. Tiene luces y se recomienda verla en la oscuridad.

 

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